Como es de público conocimiento, la economía de la Industria Musical -y más específicamente la de las compañías discográficas- está en crisis. Un cambio se hace necesario antes que la Música quede reducida a un pasatiempo sin valor y que se pierdan talentosos músicos por falta de fuentes laborales para ellos. ¿Cuál será el porvenir de la Industria Musical?
La Industria de la Música vive el mismo padecimiento que la del Software; una vez obtenida la primer grabación de la obra original, el costo de producción de nuevos ejemplares digitales es nulo. Sumado a esto la copia es tan buena como el original. Y como todos sabemos, cuanta más competencia haya en el mercado (en este caso cualquier individuo que baje música de internet y/o la copie en un nuevo CD) menor será el precio del producto.
Lo grave es que para las compañías discográficas la competencia es casi inconmensurable (se calcula que sólo en el 2007 se bajaron ilegalmente doce billones de canciones). Esto significa que el precio -y por ende el valor de la música- corren el riesgo de quedar reducidos a nada.
¿Quién se adaptará a quién?
Es evidente que más allá de los esfuerzos del gobierno y de la Industria por detener la piratería, la realidad pisará más fuerte y la música tendrá que adaptarse a la nueva realidad con el fin de conservarse como mercado. Aunque esto pueda sonar algo trágico, la realidad es que este cambio en la manera de ver a la música traerá consigo algunas ventajas para todos.
De hecho, sería muy ingenuo pensar que las compañías discográficas no contaban con estos sucesos del mundo tecnificado, siendo ellos quienes impulsaron en primer lugar la incorporación de los discos compactos al mercado (incorporando luego DVD´s con biografías y conciertos en vivo y seguramente el Blu-ray Disc en un futuro).
La supuesta estrategia de los sellos discográficos
Estamos de acuerdo en que en un futuro no muy lejano (de tres a cinco años) toda la música será descargada de Internet; incluso los últimos cortes discográficos. Cuando esto suceda, serán las compañías discográficas quienes paguen a las plataformas a las cuales hoy les están realizando juicios por copyright, para promocionar y difundir dichos cortes.
¿Por qué?
La respuesta es simple. Dado que no podrán luchar contra el enemigo, lo más fructífero será unirse a él utilizándolo como medio de publicidad para obtener sus regalías mediante otras fuentes; ya sea por ediciones limitadas de álbumes de bandas prestigiosas o “merchandising” de las mismas así como festivales y conciertos en vivo.
En definitiva, la piratería pasará a ser la manera más masificada de promocionar estos productos de consumo y los usuarios serán incentivados a descargar y compartir tonadas; en lugar de ser considerados criminales.
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