Conocimientos > Ciencias|Conocimientos|Naturaleza

Acuérdense más de los mayas

Escrito por Nestor Rivero / 28 de agosto de 2008

Un equipo de investigadores de la Universidad de Riverside en California, encabezados por Pesach Lubisnky, encontró el origen de la vainilla tahitiana, demostrando que esta es un híbrido obtenido por los antiguos mayas en las selvas de Guatemala. Con tanto que le debemos a los pueblos del pasado, debemos reconsiderar nuestras políticas en cuanto a las patentes y las restricciones que nos imponen.

Sí. Ya sé que si es difícil acordarse a veces de uno mismo, menos aún de una civilización precolombina. Pero cuando siga leyendo, se dará cuenta que nunca más volverá a ser igual, pues preparar un postre, o ir a una cremería, evocará automáticamente a su memoria a ese pueblo.

El hecho es que hasta el presente, hemos disfrutado de la deliciosa esencia de vainilla, pero sin conocer su origen, y muchos aún ignoran de donde se obtiene.

En la actualidad, gran parte de la vainilla consumida en todo el mundo es sintética. en realidad es una sustancia llamada vainillina, que se diluye en agua a la que se añade color caramelo (azúcar medianamente quemada), alcohol como conservante, y según la marca, algún que otro componente.

Pero la vainilla se obtuvo originalmente de una orquídea, la Vanilla tahitensis, o como se le conoce en el ramo, vainilla tahitiana. Se extrae de las vainas de esta planta, y se procesa de manera que se obtiene la esencia. El componente principal de la esencia es la vainillina (que como dijimos anteriormente se produce artificialmente también, aunque todo buen repostero prefiere la natural, aunque sea un poco más cara).

Pero lo más interesante de la historia es que la vainilla no se conoce en estado natural. Sólo se la encuentra en cultivo. Puede recorrer todo Tahití (acuérdese de invitarme si se decide a hacerlo), y no encontrará a esta orquídea en estado silvestre.

La búsqueda

Siendo este un intrigante misterio, Pesach Lubisnky, al frente de un equipo de investigadores de la Universidad de Riverside en California, se lanzó tras la pista de esta atractiva y olorosa planta, y no cejó en sus esfuerzos hasta exclamar ¡Eureka!

Como fieles buscadores de tesoros, buscaron, a manera de mapas de piratas, en los documentos históricos de la isla paradisíaca, y encontraron que, a mediados del siglo XIX, un almirante francés, de apellido Hamelin, introdujo a Tahití la vainilla, trayéndola desde las Filipinas. Pero la vainilla no era originaria de Las Filipinas, así que hubo que ahondar aún más en el pasado.

Entre 1565 y 1815, los galeones de Manila (propiedad de la corona española), hacían uno o dos viajes anuales a través del Pacífico entre las islas y el continente americano, específicamente hasta Acapulco, en México. Entre otros bienes, estos barcos transportaban porcelana, seda, y especias, para intercambiarlos por plata del Nuevo Mundo en México . Los registros históricos declaraban que la vainilla se obtenía en América, proveniente de Guatemala.

Pero Lubinsky y sus colegas contaban con herramientas de las que carecen los buscadores de tesoros. Utilizando análisis genético, examinaron especies del género botánico Vanilla de todo el mundo, buscando a las parientes más cercanas que existieran de la vainilla tahitiana. Finalmente las encontraron, y como corresponde para esta emocionante historia digna de una película de Indiana Jones, fueron dos especies que sólo crecen en estado natural en la selvas de Guatemala (aunque una de ellas se cultiva en varias partes del mundo). Estas especies son la Vanilla planifolia y la Vanilla odorata. La primera de estas es también la primera especie de vainilla cultivada para extraer la esencia, principalmente en Madagascar y en Indonesia. La V. odorata no es cultivada para su explotación.

La X marca el lugar

Pero ni aún en Guatemala pudieron encontrar a la vainilla tahitiana en estado silvestre. Sin poder conciliar aún el sueño, los científicos se volcaron con mayor atención sobre el análisis genético de los cloroplastos y del núcleo de las diferentes especies.

Y allí hallaron la respuesta. Pudieron comprobar que la Vanilla tahitensis no era una especie natural. Se trata de un híbrido entre las especies Vanilla odorata y Vanilla planifolia, que obtuvieron los mayas por medio del cultivo de estas especies. Esa era la causa de que no se encontrara en estado silvestre.

Conclusión

Una vez más, el análisis genético empleado en conjunto con las técnicas más convencionales de investigación muestran su valía en la gran aventura que es la ciencia moderna. Una nueva pieza de nuestro pasado ha sido revelada, aumentando el acervo de nuestra humanidad, y demostrando una vez más que somos un solo pueblo en este inmenso planeta azul.

Y no sé en su caso, pero al menos yo, cada vez que vuelva a sentir la dulce y deliciosa fragancia de la vainilla, ya no podré dejar de pensar en los antiguos mayas, a quienes les debemos tal tesoro. Pero pensemos un poco, y aprendamos una lección: ¿Qué pasaría si los mayas, o sus descendientes modernos, reclamaran la patente por el uso de la vainilla? ¿Cuánto les debemos a los pueblos “indígenas” del planeta?

Seamos humildes, y aprendamos a regalar y a cuidar, como los pueblos del pasado nos regalaron tantas cosas, y cuidaron para nosotros La Tierra.

Puede encontrar los detalles de esta información en el Boletín Plus para la Ciencia y la Tecnología.

Tags: , , ,

No hay comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?

Deja un comentario