Existen muchas leyendas y creencias populares sobre los animales. En la mayoría de las ocasiones se trata sólo de eso... leyendas que carecen de toda base científica.
Existen muchos mitos y falsas creencias sobre los animales y sus costumbres. Pero la ciencia ha desmontado estas falsas ideas que han ido pasando de generación en generación.
¿Maman las serpientes?
Muchos aldeanos cuentan la historia de que estos animales chupan la leche a cabras y vacas, y que además atacan los senos de las mujeres lactantes mientras estas duermen. Nada más lejos de la realidad. Alessandro Alviani, responsable de la exposición permanente Naturaleza misteriosa del Zoo Aquarium de Madrid, explica que estos animales, al igual que otros reptiles, no tienen instinto de mamar.
Este mito está muy relacionado con la concepción bíblica del pecado en relación a la serpiente, que encarna todo lo malo. Además, puede deberse a una falsa deducción después de ver a una serpiente mordiendo la ubre de una vaca después de ser mordida accidentalmente, lo que pudo dar origen a esta idea, que después se fue extendiendo.
Siete vidas tiene un gato
Las referencias a los gatos y sus “poderes” tienen referencias en todas las culturas y a lo largo de muchas épocas. Ya los antiguos egipcios consideraban que este animal era la representación de Bastet, la diosa que protegía el hogar y representaba la dulzura maternal. Otra suerte corrió en la Edad Media, cuando se le relacionaba con la brujería y el demonio, considerándolo en ocasiones el servidor de los infiernos.
Desmond Morris, un zoólogo inglés especialista en comportamiento animal y la veterinaria Isabel Mencía creen que el origen de esta creencia está en la gran capacidad que tiene este animal para sobrevivir a las caídas. El gato tiene un sistema del equilibrio muy desarrollado, y eso hace que muchas veces caiga de pie. Este hecho unido a su resistencia al dolor, al hambre y a la sed, hicieron nacer la idea de que tenía más de una vida.
Tampoco es cierto que los gatos no se lavan. Todos los días utilizan su saliva para lavarse la caray las orejas, a modo de desinfectante, y usa su lengua y sus zarpas para cepillarse el pelo. Con las uñas y las almohadillas se limpia los dientes. Todos los días dedica a estas tareas unas dos horas.
El origen del dicho popular parece venir de la aversión por el agua que sienten estos animales, al igual que muchos otros felinos.
¡Salamandras al fuego!
Existe un mito que asegura que las salamandras son inmunes al fuego. El origen de esta idea parece estar en Grecia, donde se creía que este animal era una mezcla de serpiente y dragón que vivía en el fuego y era muy peligrosa, ya que carbonizaba todo lo que encontraba a su paso. Plinio el Viejo, en el siglo I, hablaba de ella en su Historia Natural y le atribuía la cualidad de extinguir las llamas gracias a la gelidez de su cuerpo. En relación a esta cualidad del anfibio, los egipcios la convirtieron en la representación jeroglífica del hombre muerto de frío.
A lo largo de la historia, el animal se convirtió en el espíritu elemental del fuego para los alquimistas, como símbolo de la destrucción pero a la vez del resurgir de las cenizas. Francisco I de Francia en el siglo XVI utilizó la imagen del animal para decorar sus monedas. La salamandra aparecía entre llamas rodeada de “Vivo en él y lo apago”.
La costumbre de este animal de hibernar en los troncos parece el origen de este mito. Posiblemente alguna vez alguien vio a una saltar cuando empezaban a arder algunos troncos. Además, pudo contribuir a reforzar el mito su capacidad de regenerar los miembros amputados.
Lemmings suicidas
Otra de las ideas arraigadas en la tradición popular es que los lemmings se suicidan. Hemos visto esta imagen en White wilderness, el oscarizado documental de Walt Disney. Aparecían saltando al mar desde un acantilado y hasta en un videojuego aparecían inmolándose después de activar una carga explosiva. Pero esto no es cierto en la vida real.
Este pequeño roedor que vive en las regiones árticas no es un suicida, ya que esto es un acto exclusivo del ser humano. El origen de esta creencia está relacionado con las altas tasas de mortalidad que sufren las poblaciones de lemmings durante los grandes desplazamientos masivos en los años de superpoblación. Cuando hay escasez de alimentos, los lemmings tienen que buscar nuevos territorios, cruzando lugares llenos de obstáculos y de depredadores, lo que hace que haya un alto índice de mortalidad.
¿Viene una avispa? ¡Muérdete la lengua!
Uno de los remedios populares más conocidos para evitar la mordedura de una avispa es morderse la lengua. En teoría, la avispa percibiría este gesto con una serie de malas vibraciones que la harían alejarse. Pero está claro que este “remedio casero” carece de fundamento científico, y tampoco está muy claro cómo se llegó a esta conclusión. La verdad es que para que una avispa ataque y decida usar su aguijón, tiene que ser molestada y sentirse amenazada.
Lo cierto es que hay muchas de estas costumbres que se han venido pasando de generación en generación durante mucho tiempo… y como hemos comprobado a mayoría de ellas carecen de fundamento científico.
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Las avispas no tienen aguijón, eso son las abejas.