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Buenas noticias para los corredores

Escrito por Nestor Rivero / 13 de Enero de 2009

Un estudio realizado sobre 500 corredores de más de cincuenta años de edad, y que se extendió durante 21 años, ha demostrado que la práctica saludable de correr con regularidad, retarda el envejecimiento, aumenta la longevidad, y disminuye los riesgos de padecer múltiples enfermedades, respecto a las personas que no tienen ese hábito.

Los corredores habituales pueden empezar la fiesta, pues parece seguro que realmente vivirán más y mejor.

Según nos informa el Boletín para la Ciencia y la Tecnología Plus, que mantiene actualizado al mundo hispanoparlante de lo último acontecido en ciencia y tecnología, un nuevo estudio que se ha realizado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford demostró que correr de manera regular disminuye los efectos del envejecimiento. Este resultado se obtuvo luego de estudiar a 500 corredores habituales por más de dos décadas, a medida que el calendario se deshojaba en sus vidas.

Los corredores habituales más viejos sufrían de menos discapacidades, gozaban de vida activa por mucho más tiempo y eran menos propensos a fallecer a edades tempranas, comparados con los que no se animan a correr con regularidad.

El estudio fue encabezado por James Fries, quien aunque hoy es profesor emérito no contaba con favoritismo alguno cuando inició el estudio. Pues resulta que aunque hoy se da por sentado que practicar deportes hasta edades avanzadas es beneficioso para el cuerpo, en 1984, cuando comenzaron esta investigación, ela mayor parte de sus colegas creían sinceramente que si las personas mayores corrían, y más si lo hacían de forma regular, sufrirían más daños que beneficios. Afirmaban que produciría grandes desgastes en las articulaciones, y hasta profetizaron que muchas de las lesiones serían permanentes para las personas de mayor edad.

Fries pudo demostrarlo

Mire usted, nada más lejos de la verdad. Fries tenía el criterio contrario, y el valor necesario para enfrentarse a sus colegas y demostrarlo. Él creía firmemente que si el cuerpo se mantenía en movimiento de forma regular, se extendería la vida activa de las personas, aunque no creía que esto afectara de manera importante la longevidad.

Inició su valiente estudio sobre corredores habituales con más de medio siglo de vida sobre sus piernas, comparando el decursar de su vida, valorada por medio de encuestas y cuestionarios, con un grupo semejante de personas mayores a quienes no les gustaba correr. Lo increíble es que luego de 19 años de estudio, casi el 35 por ciento de las personas no corredoras observadas durante el extenso estudio habían muerto, contra solamente un 15 por ciento entre los no corredores.

El tiempo de práctica de la carrera, por supuesto, fue disminuyendo con el paso de los años, a medida que los corredores envejecían, siendo al principio de cerca de cuatro horas semanales, para llegar, luego de 21 años de estudio, a 76 minutos por semana, sin que por ello dejaran de notarse todavía los beneficios de estos breves minutos dedicados al sano deporte.

Como era lógico, luego de 21 años, en ambos grupos se manifestaban las incapacidades propias de una edad tan avanzada, pero lo más interesante fue que entre los corredores estas discapacidades comenzaron a aparecer ¡16 años más tarde! Aún hoy, que muchos de los corredores han enrtado en la novena década de sus vidas, siguen ampliándose los beneficios. Tal es así, que el grupo de corredores enfermó mucho menos de cáncer, enfermedades neurológicas e infecciones, sin mencionar los beneficios sobre el sistema cardiovascular, harto conocidos.

¿Qué pasó con las profecías adversas realizadas al inicio del estudio?

Se desvanecieron como tamo al viento. Los corredores ni sufrieron más lesiones, ni mayor desgaste en sus articulaciones, que los no corredores. Así que sería mejor que no lo piense más y dedique algún rato cada día a correr. Quizás sea hora de despegarse del sillón cómodo, de renunciar a algún que otro programa de la tele, para dedicar ese tiempo a gastar un poco de suelas de zapatos.

No espere a tener cincuenta. ¿Por qué no empezar antes? EL hábito que temprano se forma, tarde se pierde. No lo haga solo, haga un grupo de amistades, uno pequeño. Correr trotando en grupo es muy divertido, y mucho, mucho más seguro. Correr en familia sería lo ideal. Esto unirá a su hogar como pocas cosas pudieran lograrlo. ¡Pero no compita! Recuerde que el propósito es la salud, y no ver quien es mejor o a quien le toca cargar la humillación de ser el más lento o el menos resistente.

Juegue durante la carrera. Una carrera que cambia constantemente de ritmo es más provechosa, porque obliga al cuerpo a esforzarse de continuo, no le permite acomodarse, por lo que obtendrá el máximo de provecho. Un cuerpo exigido es un cuerpo fortalecido. Nada, que no puedo continuar. Tenemos una cita con la pista ahora mismo ¿se anima a seguirme?

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