Investigadores del Instituto Salk para Estudios Biológicos parecen haber encontrado un atajo al sudor y al dolor. Identificaron dos rutas de señalización metabólica que se activan en respuesta al ejercicio y convergen para incrementar dramáticamente la resistencia. Detectaron el interruptor genético responsable que iniciaba su funcionamiento y desarrollaron fármacos capaces de activarlo.
Es un día normal. Usted llega del trabajo cansado, pero ha sido un buen día. Logró sellar un nuevo contrato, se ganó una bonificación, el jefe estaba tan contento con usted que le va a aumentar el sueldo…
Se deja caer sobre el cómodo butacón frente a la pantalla de su plasma, mientras que la esposa le anuncia melosamente que ha preparado una cena romántica con velas incluidas para celebrar no se qué aniversario…
Se da un salto al baño. Se siente un conquistador, un seductor, si a estas alturas su esposa aún se arregla especialmente para usted. Se para frente al espejo, se sonríe, saca el pecho hacia afuera y…
Es cuando descubre que esos salvavidas han crecido un poco de ayer a hoy. La alegría se empaña, siente realmente cuánto pesan esas libras de más que una vida llena de ansiedades y sedentarismo multiplican exponencialmente. ¿Qué hacer? No puede dedicar tiempo para hacer ejercicios. No tiene tiempo ni tan siquiera para pensar en ello. Ahora que está tan cerca del ascenso nada puede apartarle de su trabajo…
No desespere. Tal vez la solución esté más cerca de lo que cree.
La ciencia llega a salvarle una vez más
Existen algunas interesantes soluciones. Usted puede sacar provecho de un buen aparato de electroacupuntura. Estos son baratos, confiables y muy efectivos.
¡Pero no tenga miedo! No hay que pincharse. Bastará con pegarse en partes específicas del cuerpo unas pequeñas plaquitas de metal que generalmente vienen incluidas con los aparatos, y conectarlas al aparato. Por estas circulará corriente eléctrica de bajo voltaje, con lo que sus músculos comenzarán a moverse rítmicamente, sin que usted tenga que mover un dedo o interrumpir sus actividades. Un poco de práctica será suficiente para dominar esta técnica (y déjeme contarle un pequeño secretito de familia: Bruce Lee no hacía tantos ejercicios como pudiera parecer, cuando estudiaba o escribía se conectaba un aparato similar, y este le daba la ejercitación necesaria, él decía que media hora de ello era mejor que hacer quinientas lagartijas).
Pero esta no es la forma más interesante ni más moderna.
Si cree que lo ha oído todo, escuche esto
Científicos del Instituto Salk para Estudios Biológicos parecen haber encontrado una forma de evitar el sudor, el dolor (y el tiempo) que representan los ejercicios. ¿Cómo? Identificaron dos rutas metabólicas que comienzan a funcionar en respuesta al ejercicio, y han hallado la manera de activarlas sin tener que correr o levantar pesas.
Ronald M. Evans, del Instituto Howard Hughes, encabezó al equipo de investigadores, que descubrió que al activar ambas rutas a la vez con medicamentos orales, ratones de laboratorio se convirtieron en superatletas, además de recibir muchos otros beneficios del ejercicio.
Estos fármacos tambien pueden ayudar en el tratamiento de ciertas enfermedades musculares, en pacientes hospitalizados, a personas mayores de edad y otros discapacitados así como obesos, entre muchas otras posibilidades aún no exploradas.
Estos científicos desarrollaron fármacos que activaban un interruptor genético conocido como PPAR delta, lo que dotó a los ratones de súper-resistencia. Además de esto, aumentaban muy poco de peso, sin importar cuán rica en calorías fuera su dieta. ¿No es esto una maravilla?
Ya puede sonreír
“Deporte en una pastilla” es algo tentador, quizás pronto pueda vencer también a esas libras que ahora trata de ocultar. Pero, pequeño pillín, no quieras pasarte de listo si quieres ganar en las olimpíadas. Ya están incluidas entre las pruebas anti-doping las necesarias para detectar tales fármacos.
Tags: delta, ejercicio, fármaco, interruptor, PPAR, salud
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