El agua es un recurso fundamental en la tierra, no en vano se la ha llamado "oro líquido". Sin embargo, en la actualidad factores como el cambio climático o el calentamiento global hacen necesario un nuevo planteamiento en el aprovechamiento de los recursos naturales.
El agua es un elemento fundamental para la vida en la tierra. Sin embargo, en la actualidad la situación del planeta es preocupante. Hay países en los que la escasez de agua es casi alarmante, mientras que en otros se derrocha.
El agua en cifras
Si toda el agua del mundo se concentrara en una única gota, esta mediría 1390 kilómetros de diámetro y estaría formada por 1400 millones de kilómetros cúbicos de agua, incluyendo ríos, mares, océanos…
No obstante, no toda el agua del mundo es dulce. De hecho, solo un 3% del agua del planeta puede extraerse de acuíferos, ríos y lagos. El resto proviene de mares y océanos, es decir, es agua salada. En cualquier caso, el acceso al agua dulce no es fácil en todos los casos. De hecho, solo en un 1% se trata de agua a la que puede accederse sin dificultad. De esta cantidad, la mayoría se encuentra en los lagos y solo un 1% en los ríos.
Sequía y cambio climático
Es cierto que la situación es cada vez más preocupante. Y el problema no es que haya menos agua en el planeta. El problema está relacionado con el cambio climático. El calentamiento global y el aumento de las temperaturas hace que el suelo se reseque, aumentando así la evaporación del agua, dando lugar terrenos secos en los que de pronto caen tormentas tremendas. Con esto no se consigue una mayor humedad, sino una erosión del suelo que hace que aumente aún más la sequía.
Otro de los problemas es la forma en que se aprovecha (o no) el agua en cada lugar. Hay países en los que se aprovecha hasta la última gota y otros, como Estados Unidos, en los que se derrocha.
Ante esta situación, está claro que el agua, como otros recursos, tiende a agotarse. La consecuencia más directa será, según la FAO, el aumento de los períodos secos, que se extenderán a más países en los próximos años. Los países más poblados, como India y China, serán los más afectados.
La ayuda de la tecnología
Sin embargo, aún hay algo que podamos hacer. La tecnología puede ayudarnos a ahorrar recursos y a aprovechar de forma más eficaz los que tenemos. Por ejemplo, gracias a los satélites, se pueden hacer análisis que permiten calcular el nivel de precipitaciones y las necesidades concretas de cada zona.
Un ejemplo de buena gestión del agua lo tenemos en nuestro país, en Castilla La Mancha, donde la cooperativa los Llanos ha sido reconocida por el fondo europeo para la agricultura Life. En esta cooperativa se emplean métodos como sensores climáticos, caudalímetros y todo tipo de indicadores que permiten saber exactamente cómo se ha de regar y en qué cantidad, evitando así el derroche de agua.
En otros países, se emplea agua procedente de plantas desalinizadoras. Lo cierto es que no todos los países pueden permitirse pagar estos avances tecnológicos.
Pero lo que sí está claro es que en el momento actual es necesario replantearse la situación del agua en el planeta, al igual que otros recursos naturales, para prevenir y evitar los graves problemas que pueden llegar a ocurrir en el futuro.
[...] conservar el agua, y más cuando sabemos que en muchas partes del planeta, el acceso al agua potable es aún [...]