Un grupo de científicos británicos y de Australia investigaron con modernas técnicas de datación los restos fósiles de la megafauna de Australia y Tasmania, con el propósito de determinar las causas más probables de su extinción, apuntando los resultados a la caza excesiva que el hombre ejerció sobre esta fauna. Estos resultados deben provocar en nosotros una voz de alarma, ante los cambios que estamos provocando en el planeta, y los miles de especies de plantas y animales que estamos amenazando de extinción, o cuya extinción ya hemos provocado.
Es importante, cada vez que vamos a viajar a un lugar que no conocemos, que nos informemos adecuadamente de las características del lugar al que nos dirigimos. Debemos conocer con anterioridad cómo es el clima, la idiosincrasia de los lugareños, y sería ideal estudiar algo de su historia y su cultura.Pero a veces, no es a un pueblo al que nos dirigimos, sino a un lugar natural. Otras son entonces las prioridades. Qué peligros podemos afrontar, qué enfermedades. Cuáles son las medidas de primeros auxilios que debemos memorizar. Cuáles son los depredadores a los que debemos temer.
Pero, ¿se imagina usted que no tenga a quien preguntar? Suponga que usted no sabe nada de las sabanas africanas. Suponga que no tiene televisión, radio, internet. Que nunca ha podido leer un libro sobre la selva. Y suponga ahora que es dejado en medio de la sabana africana, sin más defensa o recursos que sus manos.
¿Cuáles cree que serían sus posibilidades de supervivencia? ¿Cuánto tiempo cree que permanecería con vida, en medio de uno de los lugares con la mayor variedad y cantidad de depredadores terrestres?
Una mirada al pasado le ayudará a entender por qué le pongo en situación tan desventajosa.
Un tiempo de gigantes
Los científicos creen que hace miles de años la Tierra estuvo poblada por especies animales de gran tamaño. Gigantes mamíferos se paseaban por la Tierra, sin alcanzar la talla de los dinosaurios, pero dotados de una perfección biológica superior. Era el reinado de los grandes mamíferos, un tiempo en que los megaterios, los tigres dientes de sable, aterrorizaban aún a los mamuts, los abuelos gigantes de los elefantes modernos. El perezoso gigante afilaba sus garras contra los árboles, dejando en sus troncos profundas zanjas. En Australia deambulaban marsupiales gigantes, uno de ellos parecido a un rinoceronte, de casi 500 kg de peso, otro parecido al perezoso gigante, también de media tonelada de peso, un canguro gigante del tamaño de un alce, otro de cuello largo, aún otro parecido a un leopardo.
Hoy estos gigantescos animales están extintos. Sus parientes modernos son de menor tamaño. Pero las causas que condujeron a su extinción son tan variadas, que aún constituyen en su mayor parte un misterio.
Causas de extinción
Dos causas se alzan como las que contribuyeron en mayor medida a ello. Los cambios climáticos extremos, que se manifestaban al inicio y al término de las edades de hielo, y la llegada del reinado del depredador supremo, el hombre.
Un grupo de científicos británicos y de Australia investigan con el propósito de esclarecer cómo nuestros ancestros influyeron en la extinción de los animales prehistóricos australianos. Como resultado han comprobado que los grandes marsupiales aún deambulaban por la isla cuando el hombre llegó allí por primera vez, y tristemente, también han comprobado que su extinción fue resultado de la caza humana, y no el cambio climático.
El hombre parece haber llegado a Tasmania hace alrededor de 43,000 años. En ese entonces la isla aún estaba conectada por tierra firme al continente. El estudio, según informa el Boletín Plus para la Ciencia y la Tecnología, pone a los humanos a encabezar la lista de los acusados por la extinción de la megafauna. Aún unos 2,000 años después de la llegada del hombre allí, todavía quedaban algunos de estos grandes animales, según demuestran los datos por datación radiológica. Dado que el clima en ese entonces no cambiaba tan dramáticamente, queda un solo culpable a quien señalar.
¿Qué tienen que ver los canguros gigantes y los hombres primitivos en Tasmania con nosotros y la sabana africana llena de leones hambrientos e hienas enojadas?
Piense tan sólo un poco. Los hombres que llegaron por primera vez a Tasmania no tenían armas de fuego. No poseían satélites, armas de exterminio en masa, tanques. No hacían ensayos nucleares, no contaminaban los océanos o la atmósfera. Y no eran millones y millones y millones de nosotros, tan sólo unos pocos miles.
Las especies modernas de animales han vivido desde hace miles de años en las mismas condiciones, y se han adaptado a los nichos ecológicos en los que se desarrollan.
Pero el reinado del depredador supremo no ha terminado, sino que ha evolucionando, alcanzando una efectividad tan alta en su caza, que cada minuto desaparece una especie de nuestro planeta por su causa.
Hemos modificado tanto las condiciones de vida en el planeta, hemos cambiado tanto el clima global, que hoy ni aún los animales están adaptados a las modernas condiciones. Las ballenas antes se oían unas a otras a través de todo el planeta. Hoy apenas alcanzan a oírse aún cuando las separen unos pocos cientos de kilómetros, tal es el ruido que hemos introducido en los océanos.
La contaminación ha envenenado el aire, el agua, la tierra. Los plaguicidas organofosforados están en toda la cadena alimenticia, induciendo defectos en todos los animales de sangre caliente. Es un hecho demostrado el que provocan la disminución de la capacidad intelectual no sólo en el hombre, sino también en todos los primates. No debemos dudar que ocurra lo mismo con el resto de los mamíferos.
Destruimos los ecosistemas en que viven miles de especies, o los inundamos de tanto ruido y actividad, que los animales huyen. Las plantas no tienen ese privilegio.
Piense un poco. Los animales no tienen internet, o radio, o televisión. No pueden leer libros que los eduquen de cómo prevenir los daños que ejerce el peor depredador del planeta. No pueden ponerse vacunas para evitar las enfermedades que hemos dispersado abriendo cajas de Pandora.
¿Ha leído que el virus Ebola, mortal no sólo para los humanos, ha diezmado las poblaciones de gorilas en África, poniéndolos al borde de la extinción? ¿Ya consideró que la causa más probable es el hombre? El virus Ebola tenía nichos restringidos dentro de la selva, pero al entrar el hombre a sus dominios, al talar árboles, cambiar los ecosistemas, calentar el clima, provocamos la dispersión del virus por grandes zonas en África.
¿Le suenan conocidas el resurgimiento del cólera, de la tuberculosis, de la fiebre amarilla, de la malaria?
¿Cuánto tiempo cree que puedan sobrevivir las especies naturales de este planeta, sueltas sin recursos y sin información, en medio de la sabana humana? ¿Cuánto tiempo más permanecerán con vida, teniendo que enfrentar al único depredador antinatural en el planeta?
Y cuando haya acabado, cuando sólo quedemos depredadores supremos en un planeta desolado, ¿qué seguirá después?
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Por suerte para el planeta y las pocas razas que queden , el hombre se esta extinguiendo , ya que cada dia se destruye mas , drogas , enfermedades , laboratorios que no les combiene encontrar curas defenitivas , gobiernos enfermos , en fin ustedes lo saben , en realidad nada mejor que la extincion de la raza humana , al menos que podamos evolucionar y tener sentimientos hacia los animales que tienen el mismo derecho a nosotros , que por no tener la inteligencia suficiente deban morir ….
Suerte para los predatores humanos….humanos ???????????????