El inventor neozelandés Glenn Martin acaba de presentar el “Jetpack”, un dispositivo de vuelo personal, a base de hélices, destinada al consumo masivo. La historia de este tipo de aparatos se remonta a la década del 30 del siglo pasado, donde fueron creados para su uso, pero en la ficción y su piloto era Buck Rogers.
Hace pocos días, el neocelandés Glenn Martin presentó el “Jetpack”. Se trata de un dispositivo personal para volar impulsado por hélices que tiene la particularidad de poder mantenerse en el aire por treinta minutos, algo nuevo hasta el momento.
El “Jetpack” está equipado con un motor de dos tiempos de 60 kilogramos de peso que le da energía e impulso a las dos hélices que están entubadas a los costados del aparato. Tiene un peso de 114 kilogramos y puede transportar a una persona de hasta 120 kilos. Posee un tanque de combustible con capacidad para 20 litros, que no alcanza a cubrir una hora de vuelo. Lo que en un principio no implicaría problema alguno ya que la autonomía de la nave es de media hora.
Si bien este aparato tiene un volumen considerable, hace recordar a aquellos dispositivos de vuelo personal que se popularizaron en la década del 80 gracias al cómic “Rocketeer”, que trataba de un hombre que encontraba una mochila con propulsores que le permitía volar, y que automáticamente lo impulsaba a luchar contra el mal por las calles de Los Ángeles.
La historia del “Rocketeer”
La historia de estos cohetes personales a propulsión se inicia en la Alemania de la segunda guerra mundial. A poco de finalizada la guerra, los investigadores alemanes hacen el trabajo de adosar un par de tubos de propulsión al cuerpo de un soldado con el fin de hacerlo volar grandes distancias. El dispositivo lograba hacer dar saltos de hasta 60 metros, por lo que fue utilizado por las unidades de ingeniería para impulsarse sobre campos de minas, obstáculos con alambres de púa o lugares donde no habían puentes.
Una vez finalizada la guerra se perdió el rastro del aparato en Alemania para encontrárselo algunos años después, poco antes de comenzada la década del 60, en los Estados Unidos. En el año 1958 Alexander Bohr y Garry Burdetty de la empresa Thiokol, dedicada a la creación de sistemas de propulsión de misiles, expusieron ante militares norteamericanos el prototipo de un cohete de propulsión personal, al que dieron el nombre de “Proyecto saltamontes” que no fue aprobado por el ejército, por lo que la idea no prosperó.
Esto que no desanimó al ejército a continuar promoviendo la investigación de estos artefactos, ni tampoco a la empresa Thikol que, actualmente bajo el nombre de ATK, es una de las principales distribuidoras de artefactos de propulsión de misiles del mundo, que factura cerca de 800 millones de dólares al año, siendo el ejército norteamericano y la NASA, dos de sus principales clientes.
En la actualidad
Hoy día hay sólo una compañía que se dedica a la comercialización de estos aparatos. Se trata de la “Powerhouse Productions” que no los vende, sino que promueve presentaciones de sus propios pilotos en eventos sociales.
La compañía funciona desde el año 1983 y una de sus más recordadas presentaciones fue en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en el año 1984, aunque también se presentaron en los carnavales de Río de Janeiro, en algunos de los supertazones, y en varios espectáculos masivos en más de treinta países a lo largo del planeta. Pero estos dispositivos no pueden volar más de 30 segundos, por lo que su comercialización para el público consumidor está lejos de ser posible.
Comercialización
La idea del inventor Glenn Martin es poder comercializar su “Jetpack”. Para eso está impulsando la venta a través de su empresa Martin Aircraft Company, al valor de 64.000 euros la unidad. Mientras tanto promociona su vehículo en presentaciones en distintas partes del mundo, volando de aquí para allá.
Tags: Glenn Martin, Jetpack, propulsión personal, proyecto saltamontes, rocketeer
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