El estrés y sus múltiples secuelas para la salud es un tema recurrente en la medicina moderna. Hoy explicaremos cómo una crisis de estrés puede devenir en un trastorno psíquico. Hablaremos concretamente de ataques de pánico provocados por el estrés.
Aunque es difícil de creer, cada vez son más los pacientes que ingresan a las emergencias de los hospitales con ataques de pánico. Allí el médico hace su diagnóstico y finalmente se concluye que el ataque fue desatado a causa de un pico de estrés.
¿Cómo puede ser esto posible? Antes de responder a esta pregunta explicaremos qué es un ataque de pánico. Aunque se calcula que una décima parte de la población mundial es propensa a sufrir ataques de pánico, se estima que sólo un 5% de estas personas desarrollarán la patología.
¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es una intensa sensación de miedo o de incomodidad que se presenta abruptamente, sin aviso ni provocaciones aparentes y que llega acompañada de síntomas físicos como palpitaciones, dificultades para respirar, sudor, temblores o una combinación de los mismos. Los miedos más recurrentes giran en torno a perder el juicio o la propia vida.
Si pensamos que estos síntomas son los que se presentan cuando nos encontramos ante una situación que amenaza nuestras vidas, entonces podemos decir que estos episodios aparecen como respuesta del instinto de supervivencia a supuestos peligros inminentes que son en realidad falsas alarmas.
Los especialistas explican que cuando una persona experimenta una situación de alarma (ya sea verdadera o falsa) la mente asocia la reacción física con la mental y esa asociación queda registrada al punto que cualquier rastro de aquella situación puede convertirse en un ataque de pánico. Para citar un ejemplo, existen quienes experimentan ataques mientras realizan ejercicios físicos porque el estado físico agitado es asociado al peligro y la mente obra en consecuencia.
Cuando el caos se instala en nuestras vidas
Mientras algunas personas sufren estos episodios esporádicamente, otros pueden desarrollar una verdadera patología que empobrece notablemente su nivel de vida.
Según estudios hay factores necesarios para desarrollar este tipo de patologías. Entre estas predisposiciones encontramos dos muy determinantes: la genética y la sobreprotección en la infancia. Si de pequeños nuestros padres nos infundaron miedos exacerbados ante circunstancias de la vida cotidiana, entonces seremos mas propensos a estos episodios.
Del estrés al pavor
Queda, por lo tanto, asumido que las personas que sufren estrés son más vulnerables a dichos ataques y que cuando se viven situaciones de estrés intensas una pequeña pizca de estrés extra es suficiente para desatar el caos.
Podemos decir entonces, que la patología del pánico se manifiesta cuando una persona con estas vulnerabilidades es expuesta a altos niveles de estrés y un ataque de pánico se presenta. El mismo activa la vulnerabilidad de la persona y se crea una hipersensibilidad a los síntomas asociados a dicho ataque.
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