Hagamos un trato

Escrito por Mariana / 26 de junio de 2009

Tal como sucede en las sociedades humanas, en la naturaleza también se da el caso de individuos que se alían con otros de su misma especie, o bien de otra diferente, buscando sobrevivir. Conozcamos a algunas de las alianzas más famosas del mundo natural.

Los animales también se alían ante intereses mutuos

Los animales también se alían ante intereses mutuos

A veces, esta relación favorece sólo a algunos, otras veces se consigue un equilibrio y un beneficio mutuo. Existen relaciones interespecíficas que perjudican seriamente a uno de sus integrantes. Y también se da el caso en el cual ambos seres se necesitan para sobrevivir.

Me haces tanto bien

Las relaciones asociativas en la naturaleza son producto de la evolución de las especies. Así, si dos especies se asociaron en el pasado y esto les permitió sobrevivir y procrear mayor cantidad de descendientes que si no lo hubieran hecho, es probable que esta relación se reitere en un futuro.
Existen muchos casos donde, si bien cada especie busca su propio beneficio, ambas terminan sacando provecho de la relación. Esta relación se conoce como mutualismo o simbiosis. Por ejemplo, cuando las abejas obtienen alimento del polen de las flores, también ayudan a la reproducción de la planta, fertilizando individuos distantes y favoreciendo el intercambio genético. En la asociación entre la anémona de mar y el cangrejo ermitaño, éste le ofrece transporte, y la anémona lo protege de sus predadores con sus tentáculos venenosos. Otro caso conocido de relación mutual se da entre el jabalí y el ave conocida como garrapatero: el pájaro se alimenta de las garrapatas que viven en la piel del mamífero, y éste resulta beneficiado al librarse de ellas.

Me da igual

Otro tipo de relación es el comensalismo, en el cual una especie sola sale beneficiada, sin afectar a la otra. Por ejemplo, la asociación entre los carroñeros y los cazadores beneficia a los primeros, que esperan que el predador termine de alimentarse para luego dar cuenta de los restos. O también entre el pez rémora y el tiburón: el pececito usa al tiburón como transporte y protección, sin molestarlo en absoluto.

Apártate de mí

Es frecuente que, a lo largo de la evolución, una de las especies termine tomando ventaja de la otra, y ya no la beneficie sino que, por el contrario, la perjudique. En este caso, la relación toma el nombre de parasitismo. Los casos van desde las pulgas del perro hasta los mosquitos –cualquier animal que se alimente de la sangre de su huésped lo está perjudicando, ya que además de resultar molesto y doloroso puede transmitirle peligrosas enfermedades-. Otro caso conocido es el de la tenia, gusano que carece de sistema digestivo y que, viviendo en el intestino, se alimenta de los nutrientes del huésped. Esto también se da entre las plantas: es el caso de ciertas enredaderas que se aferran al tronco de otra planta y viven de su savia.

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