Hace unos días, os acercábamos a las técnicas y usos de la creación de lluvia artificial. Los beneficios que ésta puede generar para paliar la sequía, evitar el granizo o la pérdida de cosechas debido a factores climáticos son abundantes.

Los agricultores llevan décadas creando lluvia
Los riesgos
Además, estos métodos tienen aún muchas limitaciones. No se ha conseguido aún medir la cantidad que va a caer (lo que implica riesgo de inundaciones o fuertes granizadas, como la acontecida en China durante el verano de 2005) y el lugar exacto donde lloverá por lo que hay que realizarlo sobre un lugar donde no pueda causar precipitaciones en zonas donde no pueda ser aprovechada o incluso suponga algún peligro. Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial recuerda que los conocimientos científicos en este campo siguen siendo incompletos.
Como Carlos Yagüe Anguís, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid en la Facultad de Física y especialista en micrometeorología afirma, “estas técnicas suponen una alteración del ciclo hidrológico, es decir de la modificación de la precipitación en áreas donde tiene lugar esta manipulación, que a su vez modificaría los ritmos de evaporación.”
Ladrones de nubes
Tampoco hay acuerdo entre los agricultores sobre la conveniencia o no de modificar el clima. Desconfían de su fiabilidad y de si a la larga los perjuicios superan a las ventajas. En algunas provincias españolas, como Soria o Huesca, empiezan a agruparse para vigilar su cielo con pequeñas aeronaves y meter presión a las autoridades para que se controlen los vuelos de las avionetas “fantasma” que surcan los cielos, disparando yoduro de plata para evitar el granizo y que consiguen, según ellos, “llevarse la nube a otra provincia”.
La Organización Meteorológica Mundial ha pedido que los estudios de impacto de este tipo de experimentos se lleven a cabo no sólo en las zonas donde se ha producido la siembra, sino también en las zonas de alrededor que se verán también afectadas. “Esta alteración puede darse, no sólo por modificar la cantidad de precipitación total en beneficio de las zonas de siembra, sino en la modificación de estabilidades, vientos y otras variables meteorológicas que se ven modificadas como consecuencia de la alteración de la microfísica de las nubes”, confirma Carlos Yagüe.
Tags: agricultura, agua, cambo climático, Innovación, lluvia, Lluvia artificial, nubes, sequía
No hay comentarios
Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?