No es fácil ser felices, como nos demuestra día a día nuestra experiencia. Los estudios científicos apoyan esta teoría, dando razones por las que es tan difícil alcanzar la felicidad.
Hay muchas personas que consideran que la obsesión por alcanzar la felicidad a toda costa produce en el ser humano una serie de sentimientos negativos, como ansiedad, frustración, ira…que en último término puede acabar con el impulso creativo.
¿Es tan malo ser infelices?
El escritor Edgar Allan Poe afirmaba que “aún está por aclararse si existe la locura o si no se tratará de la más elevada inteligencia, si mucho de lo que es maravilloso, si todo lo que es profundo, proviene de desvaríos del pensamiento, de los humores de una mente exaltada e expensas del común entender”.
Existen muchas opiniones en este sentido, que no entienden la salud mental como un estado ideal de la mente. Según estas ideas, la apertura de mente de las personas infelices y los altibajos en los estados de ánimo son una estrategia fundamental para desarrollar una vida más plena.
Una estudiosa de la Universidad de Columbia, Laura King, opina que en la vida humana hay una serie de componentes de los que la felicidad solo es una parte. Habla de la importancia de factores positivos para los que estamos preparados biológicamente y que necesitan un proceso negativo o doloroso para poder desarrollarse.
La búsqueda de la felicidad está bastante relacionada con una característica fundamental de la sociedad moderna: el individualismo. En esta sociedad, no se concibe la necesidad del sacrificio como algo que nos hace evolucionar, y esto supone un problema importante, ya que en la vida nos encontramos con la necesidad de renunciar a cosas que nos hacen felices, desilusiones…
No se puede ser feliz siempre
Según los científicos, hay tres principios que podrían aclarar por qué es tan difícil que la felicidad sea un estado de ánimo permanente. En primer lugar, tenemos que hablar del nivel de adaptación, según el que juzgamos nuestro nivel de satisfacción en relación a nuestra experiencia anterior, que estaría en un nivel “cero” de la escala de valoración emocional. A partir de este nivel, consideramos negativas las experiencias que empeoran ese nivel, y positivas las que mejoran. Las que siguen en ese nivel, aunque sean muy buenas, se consideran normales. Es decir, que podemos acostumbrarnos a situaciones casi perfectas, que pasarían a parecernos normales.
El siguiente punto que hace tan difícil la felicidad para siempre es la influencia del paso del tiempo. A lo largo del día, según el psicólogo David Watson, cambia nuestro estado emocional. Al principio del día las emociones positivas son más comunes, pero van disminuyendo a lo largo que avanza el día, a causa de otras factores negativos que se van filtrando a lo largo del día. Esto mismo sucede a lo largo del paso de los meses y los años, como demuestran los casos de personas que pueden volver a ser felices tiempo después de haber vivido tragedias importantes.
Por último, el principio de la privación relativa tiene que ver también con la fugacidad de la felicidad. El ser humano tiende a compararse con las personas que le rodean. En base a los logros de los demás, nos sentiremos más o menos felices. Si las personas con las que nos comparamos están en una situación mejor, nos sentiremos frustrados. Si no, nos sentiremos más felices.
Teniendo en cuenta que el hecho de alcanzar la felicidad es cada vez más complicado, los expertos creen que lo realmente importante es aprender los métodos y estrategias que nos ayuden a afrontar de forma eficaz los acontecimientos positivos y negativos que nos suceden en la vida.
Tags: felicidad, frustración, infelicidad
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