Además de su sabor dulce y único, la miel tiene una cantidad de propiedades que la transforman en un alimento ideal, aliado de la buena salud.

Fotografía realizada por Waugsberg
Y es que, además de ser un alimento energético y natural, la miel es un ingrediente fundamental en muchísimos remedios caseros, que los médicos también recetan para aliviar y prevenir una variedad de enfermedades, tanto un resfrío común como malestares gástricos, llegando a ser incluso un reconocido estimulante sexual. Conozcamos algunos de los usos más sorprendentes.
Alivio para la garganta
Gracias a los monosacáridos que contiene, la miel tiene un efecto expectorante, con lo que es de mucha ayuda en casos de tos. Para las gargantas irritadas, ya sea por causa de la gripe, una inflamación o incluso por haber forzado las cuerdas vocales, así como también por ulceraciones en la boca, la miel se recomienda para hacer gárgaras disolviendo una cucharada en medio vaso de agua tibia. El té con miel –también se le puede agregar limón- tiene una merecida fama de suavizante de la garganta.
Poderoso bactericida
Se ha encontrado miel en perfectas condiciones dentro de sepulturas egipcias de miles de años de antigüedad. Al contrario de lo que se podría suponer, el alimento se hallaba en perfecto estado, siendo incluso apto para el consumo humano (aunque cabría preguntarse si alguien se atrevió a probarla). Esto se debe a que la miel repele a las bacterias y los microorganismos, y no se pudre.
Por lo tanto, la miel es un bactericida muy eficiente que se utiliza, sobre todo, para tratar infecciones en el tracto intestinal: disminuye la acidez, sirve para tratar la gastritis y también las úlceras gástricas. A la vez, se la puede usar como ungüento en heridas porque es estéril, fácilmente aplicable y no produce el ardor que causan otros desinfectantes. Incluso algunos estudios demostraron que la miel ayuda a las quemaduras a sanarse en menos tiempo.
Atención
No todo son buenas noticias: la miel no es recomendable para las personas que desean bajar de peso debido a su alto contenido calórico. Además, debido a la presencia de esporas en la miel, su consumo es desaconsejado en niños menores de un año, ya que su sistema digestivo no está preparado para destruirlas. Finalmente, se han detectado casos de miel tóxica, según las plantas que las abejas hubieran utilizado para producirla.
Tags: alimentos, miel, salud
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