La tierra

Las bolsas de plástico: un peligro silencioso

Escrito por María Duque / 7 de agosto de 2008

El plástico está muy presente en nuestras vidas, sin que nos demos cuenta de los peligros que tiene para nosotros mismos y para el medio ambiente. Por eso, muchos países han empezado a tomar medidas para reducir de forma importante la utilización de las bolsas de plástico.

El plástico forma parte de nuestras vidas. Estamos tan acostumbrados a él que no nos paramos a pensar en las cifras que demuestran las terribles consecuencias de su uso desmesurado. Un ejemplo: al año se producen alrededor de 125 toneladas de plástico, para lo que se emplean grandes cantidades de productos químicos. Muchos de ellos terminan en el organismo de los seres vivos. De hecho, los animales son los principales perjudicados, ya que un millón de aves mueren cada año porque ingieren plásticos que llegan a los mares en forma de residuos. Lo confunden con alimento, o se enredan con él al intentar engullirlo.

Al año se fabrican en el mundo alrededor de 500.000 millones de bolsas de plástico. Muchas de ellas llegan al mar, donde delfines, ballenas y otros peces las confunden con medusas y terminan comiéndoselas. Muchas veces, les produce la muerte.

La situación llega a tal punto que según un estudio publicado por la revista Science el plástico está presente incluso en las playas vírgenes, en forma de microscópicos residuos mezclados con la arena.

El plástico no es inofensivo

Aunque nos parece de lo más normal, el plástico es en realidad un material un tanto peligroso, ya que está cargado de sustancias químicas que, en grandes cantidades, resultan perjudiciales para nuestro organismo.
Existen más de 150 tipos distintos de plástico, que se obtienen a partir del petróleo, utilizando procesos diferentes: son sintetizados y sometidos a tratamientos con distintas sustancias químicas, para modificar su color, su textura…

El bisfenol A (BPA) es una de las sustancias con las que compartimos nuestra vida, que está presente en biberones o carcasas de ordenador. Esta sustancia no forma una unión estable con el plástico, y puede separarse de él con facilidad. Por eso, puede entrar en contacto con el organismo. El problema es que este tipo de productos puede alterar el equilibrio hormonal, interfieren en la fertilidad del esperma, pueden ocasionar problemas en el desarrollo de los embriones e incluso son potencialmente cancerígenos. Actualmente, no existe un consenso internacional acerca de cuál es la dosis de BPA perjudicial para el ser humano.

En busca de soluciones

China es un ejemplo de país en el que la circulación de bolsas de plástico alcanza niveles importantes: 3000 millones de bolsas al día. Si a esto añadimos que es un país que no separa los residuos, podemos imaginar las consecuencias. Por ello, el gobierno ha decidido que no se entreguen bolsas de plástico gratis en las tiendas (algo que empiezan a copiar otros países). Aunque lo cierto es que la medida tiene más que ver con razones económicas, relacionadas con la gran cantidad de petróleo que se necesita para hacerlas, entre otras cosas.
Australia es otro de los lugares en los que los comercios no ofrecen bolsas de plástico de forma gratuita. En Bangladesh, donde las bolsas incluso taponan las cloacas, se ha llegado a medidas más drásticas: su fabricación o tenencia puede conllevar sanciones.

En Europa, Irlanda fue el primer país en gravar las bolsas con un impuesto especial, lo que consiguió una importante reducción en su uso. España es el país europeo que más envases de plástico produce, y el tercero en su uso. Las bolsas de plástico constituyen el 9% de los residuos sólidos. Solo un 10% se recicla en los contenedores destinados a este fin.

Por lo tanto, es necesario que todos los ciudadanos nos concienciemos de la importancia de restringir el uso de las bolsas de plástico, que perjudican al medio ambiente y, en consecuencia, a nosotros mismos.

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1 comentario

  1. lachula

    muchas gracias ha quien halla escrito esta página… me a servido mucho..GRACIAS!

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