Las funciones intra-personales de la Emoción

La definición de las funciones que puede tener la emoción, representa la base fisiológica y psicológica de la emoción humana, expresándola como respuesta adaptativa a cambios medioambientales, o frente a personas, objetos, ideas o acciones.

El científico Robert W. Levenson describe a través de dos sistemas interrelacionados este complejo mecanismo evolutivo. Según Levenson, un núcleo, en el que se activaría un conjunto de respuestas organizadas en paquetes de acción: variación de comportamiento, atención, postura,…, frente a un determinado condicionante ambiental; y un sistema de control que englobaría al núcleo y cuya relación con éste determinaría una respuesta regulada.

Cómo se produce entonces una respuesta

Este sistema, las funciones intra-personales de la Emoción, filtra una respuesta activada previamente y o bien la minimiza e inhibe, o la amplifica y estimula; también la activación de dicho sistema estaría provocada, ya no solo por estímulos externos como ocurriría en otros animales, sino por factores endógenos, sean ideas, recuerdos,…, incluso personas, acciones o cosas despertarían una reacción emocional de diversa intensidad. Esta respuesta estaría determinada por nuestro registro emocional, que se elabora a lo largo de nuestra vida. Es el aprendizaje, durante la infancia, la adolescencia y la madurez, lo que se denomina como experiencia subjetiva emocional, la que permite crear ese registro emocional, que puede ser individual, familiar y tribal.

El recorrido de las emociones

El flujo de la respuesta emocional de las funciones intra-personales de la Emoción puede iniciarse a partir de cualquiera de los sistemas que compondrían los paquetes de respuesta, es decir, la expresividad facial, los cambios fisiológicos, la agudeza visual, la atención,… Todo esto debido a que las emociones pueden desencadenarse a través de procesos mentales, por ejemplo: otras emociones, que retroalimentarían a la primera, símbolos, recuerdos, ideas,…

El mecanismo de adaptación supuso el desarrollo de un sistema de respuesta frente a situaciones de alerta, amenaza, apego,…, que favorecería la supervivencia del individuo o del grupo. Por lo tanto, el sistema sería específicos e incluso inter-específicos, y cuyo responsable sería el sistema-núcleo, que mantendría esa efectividad de acción, esa respuesta directa, automática y altamente predecible. Frente al cual estaría un sistema de control, que en estos casos maximizaría la respuesta ya dada, y que en otras situaciones, sería el encargado de regular la respuesta antes de darse, valorando la situación, e inhibiendo la estimulación del paquete de respuesta prefijada, evitando así un gasto energético metabólico.

En la regulación se centra el ahorro

Este control de las funciones intra-personales de la Emoción lo puede hacer desde el interior, donde volvería a valorar la situación y suprimiría la respuesta automática del núcleo, por lo que salvaría así la reacción fisiológica: aumento del ritmo cardiaco, preparación del tono muscular, etc…, y todo el coste asociado. También lo puede llevar a cabo desde el exterior, donde una vez expresada la respuesta, se reducirían las manifestaciones comportamentales de esa emoción, pero en este caso con coste fisiológico. Este último efecto es más probable que se de, debido a la rapidez de respuesta por parte del núcleo, sólo pudiendo alcanzarse a posteriori.

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