Las habilidades de la sepia para camuflarse van más allá de un simple cambio de color. Además de otros recursos, adapta la textura de su piel al medio en que se mueve y utiliza destellos de luz para pasar desapercibida e incluso para establecer comunicación con sus semejantes.
Hoy en día, conocemos la sepia como un animal que, a simple vista, puede parecer indefenso. Sin embargo, esto no siempre fue así. Al principio de su evolución, la sepia contaba con un robusto caparazón que le servía para protegerse. Precisamente para suplir la falta de ese caparazón, la sepia ha desarrollado interesantes estrategias que no solo se quedan en sus habilidades para camuflarse.
Artes camaleónicas
La sepia puede camuflarse, aunque no es algo específico de esta especie, ya que comparte esa misma habilidad con otros cefalópodos, como el calamar. Al confundirse con el entorno que la rodea, consigue pasar desapercibida y huir de sus depredadores.
Los cromatóforos de su piel (sacos de pigmento rojo, amarillo o marrón) se vuelven visibles gracias a la acción de unos músculos que tienen alrededor, que se controlan por los centros motores del cerebro.
Su piel tiene otros recursos para defenderse. Por ejemplo, las manchas que tiene en la espalda y que simulan ser ojos, de forma que consigue parecer un animal de mayor tamaño y engañar así a sus depredadores.
Otro de los aspectos fundamentales de la capacidad de despiste de la sepia es la textura cambiante de su piel, que puede parecer suave o espinosa, debido a la acción de unas papilas especiales.
Señales luminosas
Pero además, lo que hace aún más especial a la sepia, son sus leucóforos e iridóforos. Los primeros pueden reflejar un amplio espectro de longitudes de onda, pudiéndose adaptar así a los distintos tonos del agua, más superficial o de las zonas profundas.
Los iridóforos también los tienen otras especies (como los peces o los reptiles), y producen reflejos iridiscentes. Las sepias pueden encenderlos y apagarlos de forma muy rápida, combinándolos además con los cromatóforos, con lo que consiguen reflejos naranjas y morados (mientras otros peces solo consiguen reflejos verdes y azules).
La capacidad de las sepias para emitir este tipo de señales va un paso más allá. Este tipo de comportamiento, según Roger Hanlon, les permite emitir señales y establecer una cierta comunicación, no solo entre ellas, sino además con otras especies.
Distinguiendo enemigos
Una de las características más interesantes de la sepia es que es capaz de reaccionar de forma diferente según el depredador al que se enfrenta. Esto quiere decir que diferencia a las especies que la amenazan, algo que hacen muy pocos animales (los que sí lo hacen, por ejemplo, son los monos vervet)
Un estudio británico llevado a cabo por Keri Langridge demostró las diferentes reacciones de la sepia ante sus enemigos. Por ejemplo, se aplana y extiende su aleta en forma de volante si se encuentra ante una lubina, para parecer más grande, y muestra sus manchas en forma de ojos. Sin embargo, cuando se encuentran ante un cangrejo huyen a toda prisa, ya que no tienen defensa frente a su forma de ataque (siguen a su presa oliendo su rastro en el agua)
Para añadir más datos, un reciente estudio aparecido en Biology letters apunta que las sepias pueden comunicarse entre ellas a través de un lenguaje basado en la luz, que les permite enviar mensajes de alerta a la vez que permanecen camufladas. Sin duda, se trata de un animal sorprendente.
Tags: camuflaje, comunicación, sepia

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