El 28 de noviembre de 1964 la sonda espacial Mariner 4 llegó a menos de 10.000 kilómetros de Marte y envió a la Tierra veintiuna fotografías del planeta rojo. Era la primera vez en la historia de la humanidad que el hombre veía tan de cerca al planeta vecino. Y significaba el inicio de un proceso de investigaciones y misiones científicas para conocer la realidad de Marte, y al mismo tiempo constituía el final de un camino repleto de especulaciones donde no faltaron hipótesis que hablaban de civilizaciones extraterrestres, historias de invasiones, augurios de confraternidad universal y naves perdidas en el camino.
En el año 1877 el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli observó en la superficie de Marte una red de líneas entrelazadas, algunas simples y algunas dobles, que interpretó como grandes surcos y que bautizó como canales. Este descubrimiento fue tomado por ciertos científicos como, si no una prueba, al menos como un claro indicio de la posibilidad de vida extraterrestre. Y dado que el hombre no desea la soledad, y menos en un espacio tan amplio como el universo, se tomó con agrado la noticia, y algunos pensadores y científicos se decidieron a profundizar las investigaciones.
De todos, el mas implicado en la tarea fue el norteamericano Percival Lowell que era un científico adinerado licenciado por la Universidad de Harvard. En el año 1894 viajó a Arizona y allí construyó un observatorio para poder investigar la superficie marciana. En 1908 publicó un libro donde clamaba que los canales de Marte habían sido construidos por una civilización superior a la terrestre con el fin de llevar agua de los cascos polares marcianos hacia el ecuador. Pero la comunidad científica no tomó muy en serio las especulaciones de Lowell, quién al tiempo se desencantó de Marte, y dedicó los últimos años de su vida a buscar el “Planeta X”, mas allá de Neptuno, bastante más lejos que el planeta rojo.
Marte en la ficción
Sin embargo los canales de Schiparelli y las especulaciones y teorías de Lowell no cayeron en saco roto. En el año 1898 el escritor ingles H. G. Wells imaginó una invasión de la civilización marciana en la Inglaterra victoriana en su novela “La Guerra de los Mundos”. Novela que fue adaptada para la radio en el año 1938 por Orson Welles y que produjo brotes de pánico en la población de Nueva York que ignoraba la ficción del programa y que creyó que estaban siendo invadidos por marcianos con naves que disparaban rayos de luz y gases venenosos.
En 1902, el psicólogo Carl Gustav Jung publicó su tesis doctoral “Sobre la psicología de los llamados fenómenos ocultos”. En ella sometía a su prima Helene a trances hipnóticos en donde solía hacer viajes mentales a Marte, que describía como un planeta lleno de vida, en donde había máquinas voladoras, canales y lagos artificiales dispuestos para la irrigación del planeta.
Otro inspirado por la civilización marciana de Lowell fue Edgar Rice Burroughs que en el año 1912 escribió para una revista el relato “Bajo las lunas de Marte” que le significó su ingreso en el mundo de la literatura, además de 400 dólares por el trabajo. Publicó una serie de relatos marcianos que continuaron durante casi toda su vida y que constituyó la serie mas larga que escribió después de su creación principal: “Tarzán de los monos”.
Carrera Espacial
Pero el interés científico con respecto a Marte no disminuyó ni mucho menos. Estados Unidos y la Unión Soviética, en el marco de la Guerra Fría, vieron en Marte un objetivo “de guerra” clarísimo para su carrera espacial. Los soviéticos habían aventajado a los Estados Unidos durante los primeros años del hombre en el espacio. Fueron los primeros en llevar un satélite artificial a la órbita terrestre con el Sputnik 1 en el año 1957. También fueron los primeros en colocar a un hombre al espacio en el año 1961 con Yuri Gagarín, a bordo del Vostok 1. Y fueron los primeros también en lanzar una sonda con destino a Marte.
La sonda salió de la Tierra el 1 de noviembre del año 1962. Se llamó Marte 1 en honor, obviamente, al planeta que visitaría, pero al que nunca llegó, ya que a unos 195.000 kilómetros del planeta se perdió contacto con la nave y no se lo recuperó.
Los norteamericanos enviaron su primera sonda a Marte el 5 de noviembre de 1964, la Mariner 3, pero ésta tuvo un desperfecto a poco de ser lanzada y se perdió.
Finalmente, el 28 de noviembre de 1964, se lanzó desde Florida la Mariner 4, que llegó a unos 10.000 kilómetros de la superficie marciana y que pudo enviar una serie de veintiuna fotografías en blanco y negro del planeta que mostraban una superficie yerma, arenosa y muerta, sin canales de riego, sin lagos artificiales, sin signos de civilizaciones avanzadas que surcaban los cielos de Marte en máquinas voladoras.
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