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Paul Feyerabend: la ciencia como arte

Escrito por Ademir / 21 de julio de 2008

El filósofo austriaco Paul Feyerabend (1924-1994), con su anarquismo epistemológico, fundamentado en audaces planteamientos enfrentados directamente a la ortodoxia filosófica de su tiempo, demostró cómo era plausible elaborar, no sólo un modelo teórico de la ciencia, sino mejor aún, como participar de una alternativa personal para motivarla, para comprenderla; más humana y digna para todos.

El filósofo austriaco Paul Feyerabend (1924-1994), con su anarquismo epistemológico, fundamentado en audaces planteamientos enfrentados directamente a la ortodoxia filosófica de su tiempo,  demostró cómo era plausible elaborar no sólo un modelo teórico de la ciencia, sino mejor aún, como participar de una alternativa personal para motivarla, para comprenderla; más humana y digna para todos.

Ciencia libre

¿Será posible entender el desarrollo de los avances científicos, esa rigurosa trayectoria de descubrimientos teóricos y tecnológicos, como si fuese más bien una azarosa ruta de inspiraciones poéticas o artísticas? ¿La teoría de la evolución de Darwin, cual si fuese un cuadro de Botticelli? ¿Los planteamientos de la física cuántica como un soneto amoroso de Shakespeare? Si se pudiera asumir seriamente una perspectiva tan aventurada, entonces el mundo entero y sus manifestaciones cobrarían un nuevo sentido para todos: la realidad entera se abriría a la ciencia como un enigma infinito y motivante, en donde la lógica y los sentimientos se hermanarían en un vínculo indisoluble.

Epistemología

Grandes pensadores se han abocado a teorizar acerca de los modos en que la ciencia funciona y produce, tal es decir, la estructura interna de todo descubrimiento científico- sus condiciones de posibilidad- a través del cultivo de la epistemología (del griego episteme, es decir, “saber”). Uno de los más importantes epistemólogos, el más influyente quizá, fue el austriaco Karl Popper (1902-1994). Popper defendía a ultranza un racionalismo crítico, es decir, un modelo de la ciencia en donde la razón se ocupaba de analizar y descartar teorías de acuerdo a severos lineamientos, falseándolas, para así hacerse al final con la más aceptable.

Feyerabend anarquista

Sin embargo, uno de sus alumnos más aventajados, su compatriota Paul Feyerabend se opuso tenazmente a las propuestas teóricas de Popper, y concibió por cuenta propia una toma de posición irreverente, arriesgada y genial acerca de la ciencia y la tecnología, que generó enorme interés ( y también apasionadas polémicas) cuyos ecos aún determinan en mucho, el modo en el que se conciben estos tópicos tan relevantes en el mundo de hoy.

Feyerabend defendió un singular anarquismo, en donde se posicionaba en contra de que existieran criterios definitivos de racionalidad en cualquier campo, aún en el de la ciencia. Para él no hay principios universales de racionalidad científica; el desarrollo de los conocimientos es, en cada momento, único y particular; puesto que no respeta una trayectoria determinada con antelación. Feyerabend destacó la importancia de la espontaneidad en la ciencia, y sostuvo que una combinación de crítica y tolerancia, de sus propias limitaciones y sus defectos, aunadas a una inalterable libertad, son los mejores componentes de una ciencia productivo -creativa.

Todo vale

Con un fresco estilo combativo, Feyerabend afirmó que la idea de “ciencia” se ha transformado radicalmente muchas veces en su historia. No sólo los estándares científicos son peculiares a ciertas condiciones sociales e históricas, sino que además es preferible dejar a un lado toda tentativa de evaluar una teoría, comparándola con otra, para encontrar cuál es la mejor (que es la postura de Popper). El único principio universal en la ciencia, propuesto por Paul Feyerabend, es su propia divisa: todo vale.

Conclusión

Para Feyerabend, la ortodoxia científica y el arte; el método científico y los discursos mítico-mágicos, tienen más en común de lo que los defensores de la idea de progreso están dispuestos a aceptar. Feyerabend pondera que la ciencia no es más que una de las tantas formas de expresión y comunicación que los seres humanos han concebido, y que por cierto, no es en definitiva, la mejor, ni la más conveniente en todos los casos. Hay que evaluar su pertinencia, sus provechos y sus consecuencias, enriquecerla con otros modos de pensamiento diferentes en cada ocasión.
Con planteamientos epistemológicos al nivel de los de los de Thomas Kuhn; con un talante tan propositivo y abierto como el de Michel Foucault o los de los pensadores hermenéuticos contemporáneos, Paul Feyerabend pareciera expresarnos con su labor, que en toda empresa debe prevalecer siempre la pluralidad y la tolerancia, porque esto favorece, más que nada, la escucha de todas las voces que componen el gran coloquio del mundo humano.

Y todas las voces dicen algo de él, es más, cada una puede decirlo todo.

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3 comentarios

  1. adriana

    es un trabajo bueno pero a la vez incompleto pues como todo trabajo tiene que tener fuente bibliografica y eso es lo que le hace falta a tu trabajo

  2. Antonio

    El filósofo Paul Feyerabend tenia razón al manifestar que la ciencia no muestra interés alguno por hallar la verdad. Se resiste a confrontar nuevas y recientes pruebas condenatorias del moderno sistema universal cosmológico. Esto, que parece una barbaridad, deja de serlo cuando se toma uno la molestia de indagar en los abundantes datos y pruebas que se aportan en la nueva teoría universal geocéntrica. En efecto, la historia de la Astronomía se inicia con un grave error propiciado por las apariencias. Si la astronomía de Ptolomeo fue auspiciada por la apariencia sensible de que la Tierra no se mueve, la astronomía de la “ilustración” se basaba en la inmovilidad de las estrellas “fijas”. Ambos modelos planetarios se equivocaban: ni la Tierra se encuentra inmóvil, ni las estrellas se encontraban “fijas”. Una vez seleccionado el origen del error quedaba por establecer una hipótesis: ¿cuál es la estructura y la naturaleza del Universo? La respuesta es tan asombrosa que resulta extremadamente complicado admitirlo: la estructura universal es geocéntrica. Y se llega a esta “increíble” conclusión siguiendo un proceso lógico y ordenado de las premisas y postulados históricos: si hasta ahora las piezas del “puzzle” estaban siendo forzadas para colocarlas en sus posiciones intentando completar la imagen, ahora las piezas del puzzle encajan con total libertad y nos muestran la totalidad de la imagen. Pero se plantea un problema: ¿cómo trasladar la verdad a una sociedad que ha sido adoctrinada en tomar lo falso como cierto? ¿Cómo hacerse oir por profesionales de la comunicación que forma parte de esa sociedad?… ¿Habrá alguien lo suficientemente libre de la presión cultural imperante que se tome la molestia de conocer la “otra” verdad?

    Puede acceder al nuevo conocimiento científico en el blog:

    http://cienciafalsa-religion.blogspot.com

    No prejuzgue al ver el término “religión” en el nombre del blog. Los datos a que hago referencia están basados en la razón, la lógica y las matemáticas.

    Un cordial saludo de Antonio Ruiz Palacín

  3. [...] física, hayan tenido un origen divino; 2) la ciencia no puede dejar de lado los aportes de otros discursos abocados a la explicación profunda de los fenómenos del cosmos, tal y como es el caso de la [...]

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