Cientificos de Gran Bretania crean un robot llamado Gordon y que cuenta con tejido cerebral de una rata encargado de controlar sus movimientos. En este artículo mostraremos cuales son sus características y sus posibles futuros usos.
El hombre en su lucha por avanzar en el ámbito tecnológico ha tratado de llegar a la utopía robótica, que entre otros objetivos desea que algún día los robots y humanos puedan convivir en un mismo ambiente, pero no solo eso, en algunos casos tratar de que las maquinas sean iguales a los animales. Estas circunstancias han llevado a que científicos avancen en sus estudios sobre todo en el área neurológica de la medicina, y con la combinación de tuercas, cables, dispositivos, y muchas horas de trabajo nació Gordon un robot con cerebro de rata.
Gordon, una rata mecanizada
Kevin Warwick, profesor de la Universidad de Reading en Gran Bretaña, junto a un equipo de científicos, tomaron varios cerebros de ratas con personalidades distintas, como, por ejemplo, una rata un tanto violenta, otra media despistada y algunos especímenes más, debido a que la materia gris de las ratas es muy similar a la del hombre, lo único diferente es la cantidad de células, no su calidad. Los cerebros fueron tomados de fetos los cuales fueron sometidos a un baño de enzimas y luego pasaron a un medio rico en nutrientes para después introducirlo en una zona con electrodos.
Gordon es el primer androide controlado por tejidos cerebrales, y éste está formado por alrededor de 50,000 a 100,000 neuronas activas que son cuidadas minuciosamente por tecnología Bluetooth encargada de controlar la temperatura de la materia viva y a su vez vincula la parte orgánica con la mecánica (su cuerpo).
En un principio las células tardaron 24 horas en reaccionar, pero luego comenzaron a mandar impulsos eléctricos y a hacer conexiones con la computadora.
Por el momento Gordon responde a acciones simples como son el movimiento, e incluso aprende por repetición, en el caso de chocarse contra una pared, éste al notar el obstáculo, aprende por costumbre a evitarlo. “Le hemos dado un cierto aprendizaje por repetición, porque reproduce algunas acciones”, señaló Warwick, “pero ahora queremos enseñarle” los comportamientos. Según Kevin, para que Gordon pueda captar estas cosas es necesario utilizar productos químicos para reducir las transmisiones entre los neurotransmisores y empezar a aumentar el voltaje en diferentes electrodos, y así lograr que el robot reciba y acate ordenes.
Futuros usos de la investigación
El organo neuronal de Gordon es una versión simplificada de cómo reaccionaria el cerebro humano, pudiendo investigar un poco más sobre como es el funcionamiento de este órgano. Sobre todo, los cientificos que realizan este proyecto quieren saber como es el sistema de almacenamiento de la memoria y como poder reforzarla. Cabe destacar que uno de los objetivos de esta investigación, además, de escalar una vez más en el área cientifica, es el encontrar un arma para combatir enfermedades neurodegenerativas como son el Alzheimer y el Parkinson.
Una vez más podemos ver que el futuro se nos viene encima, estos experimentos buscan la posibilidad de hacer desaparecer el límite entre la inteligencia natural y la artificial, y podrían traer más información sobre las piezas fundamentales de la memoria y del aprendizaje. Sin olvidar que la era robótica podría estar comenzando.
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