Robots que pintan y sienten

El mundo de la robótica ha avanzado mucho, creando máquinas capaces de caminar, incluso de aprender en cierto sentido. Pero los avances van más allá. Actualmente, existen robots capaces de crear obras de arte muy especiales e incluso de reaccionar a nuestros estímulos de forma casi «emocional».

A pesar de los avances de la robótica, aún estamos lejos de la película Inteligencia Artificial

A pesar de los avances de la robótica, aún estamos lejos de la película Inteligencia Artificial

Muchas veces la ciencia ficción ha fantaseado con seres robóticos capaces de pensar por sí mismos, de sentir e incluso de dominar el mundo. Por suerte, la realidad en este caso no supera a la ficción, hay robots que pintan y sienten, pero lo que sí es cierto es que, cada vez más, los robots empiezan a adquirir rasgos que los acercan en parte a los seres humanos, haciendo más frágil la línea que nos separa.

Robots que pintan y sienten

La capacidad de crear manifestaciones artísticas se ha relacionado siempre con el ser humano, tomándose como una característica del ser humano. Sin embargo, las galerías de Lisboa y New York ha sido testigos de cómo los robots también pueden hacer arte.
Leonel Moura se ha inspirado en las hormigas para crear estos robots artistas. Imitando los movimientos de las hormigas, ha sustituido el rastro que dejan sus feromonas al moverse por colores, de manera que los robots-artistas crean diseños abstractos, que pueden parecen fruto del azar, pero no lo son en absoluto, ya que se trata de manifestaciones artísticas que se acercan a lo que se conoce como “bioarte”, ya que se trata de una técnica que imita la vida. De hecho, este autor asegura que “lo artificial es una forma de vida”.
Además, se trata de obras únicas y originales, ya que como afirma Moura, sus robots “nunca hacen una pieza igual”.

Un robot con corazón: Heart robot

Otro de los campos que poco a poco están conquistando los robots es el de los sentimientos. Recientemente, se ha presentando en el Museo de la Ciencia de Londres una exposición llamada Emotibots.
Una de las estrellas de la exposición es Heart Robot, un bebé con aspecto de títere, de grandes ojos y una luz que simula ser su corazón. No se trata de un robot que presente grandes avances en su forma de moverse, ni siquiera es un robot enorme. Su relevancia está en que es capaz de reaccionar a los estímulos que recibe.
Por ejemplo, cuando está tranquilo su corazón “late” de forma más relajada, y su “respiración” es más tranquila y pausada, cierra los ojos y parece que se duerme. Sin embargo, cuando alguien le grita o lo mueve de forma brusca y violenta, el robot tensa sus músculos, se agita su respiración y su corazón empieza a latir mucho más deprisa. Las utilidades de este robot pueden ser muy interesantes en un futuro.
En esta misma exposición se puede contemplar IC Hewapod, un robot de seis patas articuladas que parece una gran tarántula. Al igual que el anterior, reacciona a los estímulos que recibe, mueve la cabeza según lo que “ve” a través de una cámara, retrocede cuando alguien se le acerca demasiado…
Mc Gouran y Matt Denton, responsables de estas criaturas respectivamente, aseguran que el avance de la robótica en este sentido es algo lógico, ya que vivimos en un mundo en el que dependemos en gran medida de la tecnología.

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