Abordaremos un tema que ha sido la pesadilla de muchos durante sus vidas curriculares: los problemas de matemáticas. Nuevos estudios científicos exponen que aunque el aprendizaje abstracto es necesario en el currículo de primaria y secundaria, así es como debe ser: abstracto. Basta de contar los caramelos de José o las bolitas de Pedro; el tren A y el B dejarán las vías curriculares para tomar un largo descanso.
Un estudio realizado por científicos de la Universidad Estatal de Ohio (O.S.U.), expone que los ejemplos prácticos que utilizan los docentes con el fin de simplificar los conocimientos, pueden estar dificultado el aprendizaje a sus alumnos. Proponen que la enseñanza de disciplinas científicas como matemáticas, física o química, debe ser abstracta y que los docentes no deben apelar a ejemplificar dichas ciencias con aspectos cotidianos, como comúnmente lo hacen.Según el estudio expuesto en Scientific American, para los alumnos es más fácil comprender conceptos abstractos y luego aplicarlos a los problemas que se les presenten, que entender dichos conceptos a través de ejemplos y luego tener que abstraerlos de allí para aplicarlos a nuevos problemas.
¿Porqué no utilizar simplemente símbolos y números?, se preguntan estos científicos. Al darle menos información al alumno, menos razonamientos tendrá que hacer para llegar al concepto que se busca enseñar.
A cerca de C.C.S.
El “Centro de Ciencia Cognitiva” de la Universidad Estatal de Ohio estudia la estructura de la mente, la organización de sus componentes y su interacción. Allí se desarrollan teorías formales en torno a las facultades mentales (basadas en estudios científicos), con el fin de comprender los mecanismos biológicos que dan lugar a las mismas y acercarse a la arquitectura de la mente.
A cerca del estudio realizado en el C.C.S.
Se formaron cuatro grupos de 20 estudiantes cada uno. A todos los grupos se les enseñó, de diferentes maneras, un nuevo sistema matemático basado en conceptos aritméticos simples.
En tres grupos se impartió el conocimiento mediante métodos prácticos conocidos como la combinación de líquidos en probetas. Al cuarto grupo se le enseñó lo mismo pero utilizando símbolos genéricos como círculos y diamantes.
Cuando los investigadores realizaron las pruebas correspondientes que revelarían quienes aplicarían mejor dichos conocimientos en nuevas situaciones, comprobaron que los estudiantes que aprendieron mediante símbolos llegaron a un promedio de puntuación del 80% mientras que el promedio del resto de los estudiantes no superó el 50%.
Esto demuestra según Kaminsky -coautora del estudio en cuestión-, que cuando al alumno se le exponen demasiados detalles externos al concepto concreto a aprender, la atención del mismo se centra en estos detalles y pierde de vista lo matemático concreto.
Enseñar en abstracto: ¿la evaluación será justa para los alumnos?
Por un lado, Kaminsky cree que sus estudios ayudarán a que la próxima generación incorpore más conceptos matemáticos y que éstos sean aplicados fuera del salón de clases.
Por otra parte, matizando estas aseveraciones, se expone en el artículo de Scientific American, la opinión de un sicólogo de la Universidad de California llamado Keith Holyoak, quien dice que no todo es blanco o negro.
Él no está de acuerdo en que el aprendizaje abstracto sea siempre mejor que los ejemplos concretos. Sostiene que los buenos alumnos serán capaces de descartar toda la información superficial y que, por ende, éste es un aspecto que también debe ser considerado a la hora de evaluar a los estudiantes.
Conclusión
Está claro que la inteligencia no se mide únicamente por la habilidad de realizar cálculos matemáticos sino por la astucia del alumno de saber aplicar dichos cálculos en situaciones concretas. En este sentido, me parece tonto pensar que si a un alumno le cuesta abstraer el concepto concreto de un ejemplo, no le costará luego saber cual concepto es el que debe aplicar para resolver una nueva situación. Pero este estudio también debe ser considerado por los docentes, que muchas veces complican las cosas más de lo necesario con sus ejemplos.

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