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	<title>Ciencias.es &#187; desafíos educativos de la Sociedad de la Información</title>
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	<description>El portal hispano de Ciencias y Tecnología</description>
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		<title>¿Ha llegado el fin de los libros de texto?</title>
		<link>http://www.ciencias.es/bfha-llegado-el-fin-de-los-libros-de-texto/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 05:01:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[desafíos educativos de la Sociedad de la Información]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad de la información]]></category>

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		<description><![CDATA[En una entrevista realizada en Argentina, el sociólogo español Manuel Castells ha declarado que el libro de texto “es un artilugio totalmente anticuado (…)un elemento de retraso cultural” que debería desaparecer. ¿Es esto realmente así? El libro de texto, ¿ha muerto?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde la creación de la imprenta, el libro se constituyó en el objeto tecnológico de transmisión de la información y de la cultura acumulada por una sociedad, trascendiendo de una generación a otra.</p>
<p>La escuela moderna se apropió muy bien de este recurso y lo integró perfectamente a sus prácticas pedagógicas. En una escuela creada para regular tiempos y espacios, para “docilizar” y “disciplinar” (Foucault, <em>Vigilar y castigar</em>), el libro de texto fue el recurso didáctico por excelencia. Retomando algunas ideas de Foucault, podemos afirmar que el libro de texto fue un recurso legítimo para construir los discursos del “poder” y el “saber”.</p>
<p><strong>El libro en etapa de madurez o en etapa de decadencia</strong></p>
<p>Este recurso didáctico sigue vigente en la actualidad. Los docentes seguimos estructurando nuestras prácticas de aula en torno al libro de texto. Muchas veces, se transforma en el auténtico “currículum”, ya que la tendencia indica que la mayoría de los docentes nos guiamos más por el índice de los libros de texto que por las prescripciones de los diseños curriculares.</p>
<p>Pero tal vez no nos damos cuenta que el libro de texto “bajo la creencia implícita de actuar como medio o soporte para la instrucción, enmascara o impide otra forma de interpretación (…) (Es) un código, entre otros posibles silenciados, para la selección cultural y su traducción curricular” (Martínez Bonafé, <em>Políticas del libro de texto escolar</em>)</p>
<p>Más allá de estas cuestiones, la sociedad cambió y, por lo tanto, cambiaron sus demandas hacia la escuela. Y la escuela entró en crisis porque parece no poder acomodarse a la nueva situación. En la escuela del siglo XXI continuamos insistiendo con prácticas propias de paradigmas anteriores.</p>
<p><strong>Palabras difíciles del experto</strong></p>
<p>En una entrevista realizada en Argentina, el sociólogo español Manuel Castells ha declarado que el libro de texto “es un artilugio totalmente anticuado (…)un elemento de retraso cultural” que debería desaparecer. ¿Es esto realmente así? ¿Debe desaparecer el libro de texto?</p>
<p>Castells afirma que la persistencia en el uso del libro de texto en las prácticas escolares se debe a factores políticos (contenidos) y económicos (la fuerza económica de la industria editorial).</p>
<p>Las editoriales manejan negocios millonarios, con un público prácticamente cautivo. También tienen una fuerte influencia en las políticas educativas. Para atender a las nuevas demandas de una generación que responde mejor a la imagen y a la hipertextualidad, han “aggiornado” los formatos de libros de texto y manuales escolares para adaptarlos a esa necesidad. Pero, en este intento, los libros y manuales perdieron calidad de contenido, manteniendo su característica intrínseca de texto estático y secuencial.</p>
<p>Es entonces lícito preguntarnos si no tendrá razón Castells en sus provocadoras afirmaciones. ¿Por qué insistir con un objeto tecnológico del pasado cuando podemos cumplir la misión escolar de transmisión de la información con nuevas herramientas?</p>
<p><strong>La herramienta digital</strong></p>
<p>Internet nos ofrece el acceso a cantidades de información casi ilimitadas. Nos abre el camino a infinitos recorridos de aprendizaje. Nos ofrece diferentes formas de interactividad que pueden convertir el proceso de aprendizaje en un proceso de construcción activa.</p>
<p>Es cierto que el cambio de paradigma produce temor y desconfianza. Parece que nos enfrentamos al fin del libro de texto. ¿Nos estaremos enfrentando también al fin de la escuela?</p>
<p>Suelo comenzar mis clases de Informática con un cuento de Isaac Asimov: <em>“The fun they had”</em> (“Cómo se divertían”) en el que cuenta como dos niños del futuro encuentran un viejo libro y se sorprenden porque el texto es estático, las palabras siempre están allí, de la misma forma.</p>
<p>Sin embargo, también se sorprenden porque los niños concurrían a un extraño lugar llamado “escuela” y aprendían todos juntos, con un maestro “humano”, en lugar de un “maestro mecánico” (el ordenador)</p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>El fin del libro de texto no significa el fin de la escuela. Si bien las formas de socialización han cambiado a la luz de las nuevas tecnologías, la escuela debe continuar siendo el espacio de socialización de las nuevas generaciones. Y no solo eso. El acceso y la transmisión de la información pueden realizarse aprovechando las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación. Pero los jóvenes no pueden por si mismos transformar esa información en conocimiento.</p>
<p>Es en este último aspecto en el cual la escuela y los docentes deberíamos centrar nuestro accionar. Adoptando los nuevos recursos tecnológicos disponibles y asumiendo el desafío de modificar nuestras prácticas tradicionales a los requerimientos actuales. Abriendo las fronteras a todas las voces, con capacidad para discernir cuáles son las válidas, pero, por sobre todo, acompañando en el proceso de aprendizaje permanente y de construcción de la propia subjetividad.</p>
<p>El fin del libro de texto no significa de modo alguno, el fin de los libros o de la lectura. Como decía Borges, “el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Tal vez ya no sea un instrumento para aprender.</p>
<p><strong>Para seguir leyendo:</strong></p>
<p><a href="http://www.educared.org.ar/biblioteca/dialogos/entrevistas/entrevista_castells.asp ">Texto completo de la entrevista a Manuel Castells</a></p>
<p><a href="http://books.google.com.ar/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=J5G80v_rEesC&amp;oi=fnd&amp;pg=PA8&amp;dq=%22Bonaf%C3%A9%22+%22Pol%C3%ADticas+del+libro+de+texto+escolar%22+&amp;ots=5c39-is9CS&amp;sig=YofcnJN2mi87YJMcWOxyAvLtxh0#PPP1,M1 ">Texto completo del libro <em>Políticas del texto escolar</em></a></p>
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		<title>Estrategias para el uso de Internet en el aula (1ª parte)</title>
		<link>http://www.ciencias.es/estrategias-para-el-uso-de-internet-en-el-aula-1%c2%aa-parte/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 05:01:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[cacerías]]></category>
		<category><![CDATA[desafíos educativos de la Sociedad de la Información]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas alfabetizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Internet ha sido definida como “la mayor biblioteca del mundo”. Pero, sin duda, la exuberancia de información que Internet pone a nuestra disposición puede resultar abrumadora. 
Si queremos utilizar este recurso en forma genuina, debemos buscar estrategias que nos permitan “navegar en el mar de la información, sin “naufragar” en el intento. En esta primera entrega, veremos una de las estrategias posibles: las “cacerías” o “cazas del tesoro”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Ha probado alguna vez buscar la palabra “pato” en un buscador, como por ejemplo, Google? La búsqueda en español arroja ¡17.400.000 resultados! Sin ninguna duda, es un número abrumador para cualquiera, sobre todo, si tenemos en cuenta que entre esos resultados encontramos la página oficial de la Federación Argentina de “Pato” (deporte nacional en Argentina), pesca deportiva con el “Pato” García, la página de los fans del cantante “Pato” Silva, las características del “pato” (ánade”), recetas para cocinar “pato”, entre otras cosas.</p>
<p>Si intentamos utilizar a Internet como recurso didáctico, en este caso, para buscar información, debemos encontrar alguna estrategia que nos permita focalizar esta búsqueda de información, dándole sentido y posibilite su posterior transformación en conocimiento.</p>
<p>Una de las estrategias posibles son las “<strong>cacerías</strong>” o “<strong>cazas del tesoro</strong>” en Internet.</p>
<p><strong>A la búsqueda del tesoro</strong></p>
<p>Hace un tiempo, en la escuela en la que me desempeño como docente, tuvo lugar una situación que ha quedado plasmada en el anecdotario de la institución. Una profesora de inglés pide a sus alumnos una investigación en Internet sobre William Shakespeare. El día de la entrega, recoge todos los trabajos, les da una rápida mirada, y, asombrada, le devuelve el trabajo a un alumno, diciéndole que no podía corregirlo. <em>“¿Por qué?”, </em>pregunta el alumno. “<em>Porque está escrito en alemán y yo no comprendo ese idioma</em>”.</p>
<p>Es cierto que podríamos pensar en la picardía del alumno que simplemente escribió la palabra clave en un buscador e imprimió lo primero que apareció, sin siquiera leerlo. Pero también es cierto que ese alumno había quedado solo frente a una situación difícil de manejar (reflexionemos sobre el ejemplo de la palabra “pato”)</p>
<p>Una estrategia posible para no dejar solo al alumno frente a la inmensidad de la información en Internet (y también, por qué no, para evitar sus picardías) es construir una “cacería” o “caza del tesoro” sobre información a buscar en Internet.</p>
<p>Una cacería es una estrategia didáctica que promueve procesos de búsqueda de información, orientados a través de preguntas cuyas respuestas constituyen un “tesoro escondido” en un listado de direcciones proporcionadas por el profesor.</p>
<p>Entre sus principales características se destacan:</p>
<p>-Son sencillas de crear y se adaptan a cualquier tipo de contenido.</p>
<p>-Pueden ser utilizadas con estudiantes de cualquier edad, adecuando la cantidad y complejidad de las preguntas a las posibilidades de los mismos.</p>
<p>-Son un excelente instrumento para introducir a los  estudiantes en la construcción de procedimientos válidos para la búsqueda de información en Internet.</p>
<p>-El docente tiene un rol activo en la preparación de esta actividad, ya que no es lo mismo decirle a los alumnos “busquen en Internet…” (y atenerse a la consecuencias), que analizar previamente los contenidos de los sitios que se ofrecerán como recursos y preparar una guía de búsqueda que los lleve a focalizar los aspectos del contenido que se pretenden desarrollar.</p>
<p><strong>Pasos en la elaboración de una cacería</strong></p>
<p>1) Pautar claramente el tema: si bien esto es obvio para cualquier tipo de actividad didáctica, se torna especialmente crucial si Internet será la fuente de información a consultar.</p>
<p>2) Realizar una selección previa de los sitios a visitar, evaluando su contenido. Especialmente, si los alumnos son muy jóvenes o tienen poca experiencia en este tipo de actividad. Con estudiantes más grandes o más experimentados, se puede dejar que ellos mismos propongan los sitios de Internet en los que buscarán las respuestas.</p>
<p>3) Formular preguntas que estimulen la reflexión: se debe evitar el uso de preguntas sobre el “qué” de una cuestión (que promueven más el “copiar y pegar”) y formular preguntas sobre el “<strong>por qué</strong>” o el “<strong>cómo</strong>”. En estos casos, las respuestas no se encontrarán “servidas” y será el alumno quien deberá construirlas a partir de la lectura comprensiva, la interpretación y la reflexión.</p>
<p>4) Formular la “<strong>gran pregunta</strong>” o “<strong>pregunta final</strong>”, que opere a modo de conclusión y síntesis de la investigación realizada.</p>
<p>5) Elegir el formato de presentación a los alumnos: puede ser una presentación multimedia, una página de Internet o simplemente, una hoja impresa. En cualquier caso, es conveniente que el docente realice una introducción al tema que se va a indagar.</p>
<p>La estructura básica de una cacería es: <em>Introducción – Preguntas – Pregunta final – Listado de recursos.</em></p>
<p>Una variación interesante es pedirles a los alumnos que elaboren sus propias cacerías.</p>
<p><strong>En síntesis</strong>:</p>
<p>Una cacería en Internet es una excelente estrategia para promover la adquisición de conocimientos sobre un tema, desarrollando destrezas de búsqueda de información y mejorando las competencias lecto – escritoras.</p>
<p><strong>Para seguir leyendo:</strong></p>
<p><a href="http://www.educared.org.ar/ai_2005/links_internos/03_propuestas/001b.asp ">Listado de direcciones de Internet con cacerías construidas </a></p>
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		<title>Enseñar y aprender en la Sociedad de la Información</title>
		<link>http://www.ciencias.es/ensenar-y-aprender-en-la-sociedad-de-la-informacion/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 05:01:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[desafíos educativos de la Sociedad de la Información]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad de la información]]></category>

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		<description><![CDATA[La omnipresencia de las tecnologías de la información y la comunicación en todos los ámbitos sociales, incluida la escuela y la universidad, nos plantea desafíos e interpela a los modelos pedagógicos tradicionales y a las prácticas educativas que aún continuamos desarrollando.  ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Históricamente la escuela ha cumplido con un “mandato social”, necesario para insertar a las nuevas generaciones en el quehacer social y productivo propio de cada época y para transmitir el conocimiento acumulado por la humanidad en generaciones anteriores.</p>
<p><strong>La educación de la modernidad diseñada sobre el libro</strong></p>
<p>La escuela de la modernidad no tuvo mayores dificultades para cumplir esa misión. Los modelos pedagógicos se basaron en procesos de “docilización” y “disciplinamiento” que, acompañados del diseño minucioso de espacios y tiempos formaron al hombre para el trabajo en la fábrica (Foucault, <em>“Vigilar y castigar</em>”).</p>
<p>Tampoco tuvo mayores dificultades para organizar su funcionamiento pedagógico en torno a un objeto tecnológico: el libro. Los modelos de enseñanza – aprendizaje de la modernidad fueron verticales, lineales y secuenciales.</p>
<p>Este modelo de escuela fue el apropiado para un determinado escenario social, un escenario marcado por la estabilidad laboral, la especialización en las funciones, con organizaciones rígidas de tiempo, espacio y tareas.</p>
<p><strong>La educación informativa rompe el añejo discurso social del libro</strong></p>
<p>Pero este escenario cambió drásticamente. La posmodernidad se constituyó en la Sociedad de la Información o la Sociedad del Conocimiento. Desde que se crearon las computadoras en los años sesenta, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, facilitando arduas tareas reproductivas para el hombre y trasformando así de manera radical su entorno y su estilo de vida, generando, al mismo tiempo, una nueva brecha entre quienes acceden masivamente a ella y quienes quedan excluidos del sistema.</p>
<p>Hoy la tecnología digital es parte de nuestras vidas, accedamos o no a ella nos rodea y forma parte de nuestra realidad cotidiana. El mundo entero está comunicado en redes que entrelazan relaciones de diversos orígenes en una división del trabajo mundial cuyas características principales son la competencia, la flexibilización y la velocidad. Es que aquello que requería de grandes esfuerzos y tiempo en el pasado, puede hoy ser realizado en un segundo con un click del mouse.</p>
<p><strong>Perdimos eficiencia y estima social, en favor del individuo y el &#8216;digitalismo&#8217;</strong></p>
<p>Sin embargo, y a pesar del tiempo ya transcurrido, la escuela parece no poder encontrar formas genuinas y apropiadas que le permitan cumplir con el nuevo “mandato social”.</p>
<p>No es posible continuar enseñando y aprendiendo con modelos educativos propios de la modernidad, cuando el escenario actual ha cambiado en forma radical. La Sociedad de la Información se caracteriza por la omnipresencia de la tecnología, la ruptura de las barreras geográficas (que no impactan solo en los procesos de socialización sino también en el campo laboral, con la deslocalización de procesos y tareas productivas), el consumismo, la interactividad y la multilateralidad y exuberancia de la información (Delarbre, 2001)</p>
<p>Las sociedades engendran individuos acorde a sus realidades y estos grandes cambios se reflejan en las sucesivas generaciones que crecen y se educan en realidades muy distintas. Los niños y jóvenes que transitan escuelas y universidades han nacido y crecido en un escenario marcado por la tecnología, especialmente, por tecnologías de la información y la comunicación. Estamos frente a una “generación digital”, marcada por la hipertextualidad y la interactividad.</p>
<p><strong>A cada época su metodología educativa</strong></p>
<p>Enseñar y aprender no solo es transmitir y adquirir información. Enseñar y aprender en la Sociedad de la Información es tomar el desafío de convertir la información en conocimiento. Y esto no se consigue solamente incorporando ordenadores conectados a Internet en las aulas. Este es solo un primer paso, necesario pero no suficiente.</p>
<p>Enseñar y aprender en la Sociedad de la Información significa “enseñar a aprender” en el contexto de una cultura digital, interactiva e intercomunicada. También significa “aprender a aprender”, incorporando la idea de aprendizaje permanente.</p>
<p>Estas cuestiones implican la incorporación de nuevas estrategias para el acceso y tratamiento de la información, el cambio de roles de docentes y alumnos, el trabajo en equipo y el desarrollo de destrezas para desenvolverse en un contexto de aprendizaje colaborativo.</p>
<p>Si se toman los nuevos objetos tecnológicos con la misma lógica que se utilizó en otras épocas, estamos condenados al fracaso, como educadores y como estudiantes.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Las nuevas alfabetizaciones</title>
		<link>http://www.ciencias.es/las-nuevas-alfabetizaciones/</link>
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		<pubDate>Fri, 08 Aug 2008 05:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[desafíos educativos de la Sociedad de la Información]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas alfabetizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad de la información]]></category>

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		<description><![CDATA[“Lo importante no es la tecnología, sino lo que hagamos con ella” (Inés Dussel). Pero no debemos pensar en las herramientas tecnológicas como en meros recursos didácticos. Son una forma de la cultura de nuestra época, que impacta en todos los campos de la sociedad. Por lo tanto, la tecnología nos plantea el desafío de encarar nuevas formas de alfabetización. Estas nuevas alfabetizaciones no dejan de lado la lectura y la escritura; por el contrario, las recrean.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Históricamente se ha entendido que una persona “alfabetizada” es una persona capaz de leer y escribir. Este proceso de alfabetización tenía lugar en la escuela, que, usando las tecnologías disponibles – libro, cuaderno, lápices, pizarrón – pudo construir “sujetos alfabetizados” en torno a saberes estáticos y absolutos.</p>
<p><strong>La alfabetización clásica</strong></p>
<p>Otro aspecto importante de la alfabetización tradicional es el de la lecto–escritura como comunicación. Es así que cobran relevancia la sintaxis, la gramática y la ortografía.</p>
<p>El aprendizaje de las reglas ortográficas, el uso adecuado de signos de puntuación, la concordancia de género y número en la construcción de oraciones, la caligrafía correcta y legible, han ocupado un espacio muy significativo en los procesos de alfabetización tradicional.</p>
<p>Pero estos saberes parecen tener hoy poca relevancia frente a una generación que lee y escribe “en pantalla”. Una generación que dispone de herramientas tan simples (o tan complejas) como un procesador de textos, que le indica los errores ortográficos o gramaticales con subrayados de distintos colores (o, simplemente, corrige en forma automática estos errores). Una herramienta que, incluso, ofrece una lista de sugerencias de sinónimos, para un idioma tan rico como el español.</p>
<p>Entonces, ¿se debe continuar con las prácticas tradicionales de alfabetización cuando la humanidad ya lo resolvió mediante herramientas tecnológicas? ¿Cuáles son los nuevos procesos de alfabetización que hoy deberían tener lugar en el ámbito educativo?</p>
<p><strong>¿Qué significa alfabetizar hoy?</strong></p>
<p>Tal vez, hoy no podamos considerar como “alfabetizada” a una persona que sólo sabe leer y escribir. Hoy se amplía el concepto de alfabetización incluyendo la “alfabetización digital”, que hace referencia a las capacidades y destrezas necesarias en el manejo de tecnologías de la información y la comunicación.</p>
<p>Sin duda, la lectura y la escritura continúan teniendo un lugar protagonista en un proceso de alfabetización. Pero ambas se organizan a partir de supuestos diferentes a los de los siglos anteriores.</p>
<p>Por supuesto que continuamos leyendo; pero lo hacemos desde pantallas que interconectan textos varios, armando una red personal de significados (el hipertexto). Desaparece la “materialidad del texto” (no existe contacto corporal con el libro) y el texto se presenta en forma vertical (en una pantalla). “Está claro que seguimos leyendo, pero el verbo leer asume connotaciones nuevas” (Ferreiro, 2006)</p>
<p>Por supuesto que continuamos escribiendo; pero, por un lado, el procesador de textos nos permite desligarnos un poco de las cuestiones ortográficas y gramaticales, para concentrarnos más en la producción del contenido o en el mensaje a comunicar; por otro lado, las nuevas formas de comunicación mediante el chat o los mensajes de texto crean nuevos códigos que desafían las lógicas tradicionales (nace la llamada “generación TKM”).</p>
<p>Tampoco podemos soslayar el rol protagonista que hoy tienen otras formas de lectura, como por ejemplo, la imagen. No estamos sólo frente a una cultura digital; también estamos inmersos en una sociedad que hace un culto de lo audiovisual. Y sin duda, estos aspectos impactan en la construcción de significados. “No existe un significado único ni privilegiado frente a una imagen sino que ésta renueva sus poderes y sentidos completándose en la mirada de cada espectador” (Malosetti Costa, 2005)</p>
<p>Alfabetizar hoy es, como entonces, acceder a diferentes lenguajes, comprenderlos y recrearlos desde una significación personal. Pero cambiaron las herramientas y los códigos. Son necesarias nuevas competencias.</p>
<p>Muchos educadores piensan que las tecnologías atentan contra la lectura y empobrecen el lenguaje y la escritura. Otros, en cambio, encuentran en estas herramientas nuevas formas de creación y expresión. Podemos quedarnos centrados en el debate o intentar superar la dicotomía desde posturas más coherentes y reflexivas.</p>
<p>Tal vez, en el marco de las nuevas alfabetizaciones, sea necesario aprender sobre tipografías, en lugar de “caligrafía”, para buscar las que mejor representen el mensaje que queremos comunicar; encontrar las formas de escritura adecuadas para diferentes contextos y soportes (así como nadie pretende que se escriba una monografía en un mensaje de texto de un móvil, tampoco se pretende que una monografía se parezca a una conversación en el chat); producir textos para leer en pantalla, con todas las posibilidades y límites que esto supone (cantidad limitada de palabras, que nos obligan a una síntesis, aspecto &#8220;visual&#8221; del texto); construir hipertextos, a modo de redes conceptuales interactivas; buscar información, pero con criterios que permitan validarla y seleccionarla críticamente. Son sólo algunos ejemplos, pero nos permiten entender mejor que, en lugar del empobrecimiento que denuncian sus detractores, podemos encontrar formas de ampliar y diversificar las competencias lecto–escritoras.</p>
<p><strong>En síntesis:</strong></p>
<p>Alfabetizar hoy significa despojarnos de prejuicios y de la nostalgia que implica pensar que “todo tiempo pasado fue mejor”. Es ubicarnos en el contexto actual e integrar en la escuela los códigos y las lógicas que le permitan continuar cumpliendo con su histórica misión: la de formar ciudadanos y ciudadanas competentes y hábiles para desempeñarse en su vida personal, social y profesional.</p>
<p><strong>Para seguir leyendo</strong></p>
<p><a href="http://www.me.gov.ar/monitor/nro13/dossier.htm ">Dossier: La escuela y las nuevas alfabetizaciones</a></p>
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