Historia

Un viaje en el tiempo: Pompeya

Escrito por Mariana / 13 de octubre de 2009

La erupción del volcán Vesubio en el año 79 d. C sepultó a la ciudad romana de Pompeya y a todos sus habitantes. A su vez, este terrible fenómeno natural nos permite conocer en la actualidad cómo era la vida casi dos milenios atrás.

El Vesubio sepultó Pompeya

El Vesubio sepultó Pompeya

Transcurría el mes de agosto del año 79 d. C. Los habitantes de Pompeya, una ciudad de la Antigua Roma ubicada en la región de Campania, se consideraban afortunados. Su ciudad había sobrevivido a un fuerte terremoto hacía diecisiete años, pero desde entonces, los más ricos de la ciudad se habían encargado de reconstruirla aún con más suntuosidad y lujo que antes. Los templos y los edificios públicos ostentaban placas en honor a sus restauradores quienes, en vista de las próximas elecciones, intentaban ganarse el favor popular. Pompeya era un rico centro comercial y portuario y las riquezas no abandonaban a muchos de sus habitantes.

Lo que nadie imaginaba era que la violenta erupción del volcán Vesubio acabaría repentinamente con las vidas de todos los habitantes de Pompeya, y que borraría a la ciudad del mapa por casi 1700 años, cubierta por una gruesa capa de ceniza.

Pompeya en la historia, Pompeya en la aqueología

Se conocen los detalles del terrible acontecimiento gracias al testimonio de Plinio el joven quien, en sus cartas a Tácito, dejó narrado el horror. Leves temblores de tierra precedieron a la terrible explosión, que arrojó millares de toneladas de piedra al rojo vivo, gas caliente y cenizas. Pompeya quedó sepultada bajo seis metros de piedra pómez. Otra ciudad cercana, Herculano, también fue arrollada por la lava ardiente, pero sus habitantes tuvieron tiempo de huir. Ambas ciudades se creían perdidas para siempre, hasta que en el siglo XVIII fueron descubiertas tras varios años de excavaciones.

Los arqueólogos tuvieron entonces la posibilidad de desenterrar una muestra de la civilización romana. Tanto los frescos de sus paredes, sus palacios y sus construcciones como también los instrumentos que las personas utilizaban para su vida cotidiana, todo quedó preservado y nos enseñó mucho de lo que sabemos acerca de la vida en esta civilización.

El hombre ante el desastre

En Pompeya se encontraron perfectamente preservados muchos huecos que contenían restos humanos de aproximadamente 2000 víctimas. Al arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli se le ocurrió en 1860 rellenar esos huecos con yeso, y así pudo obtener una serie de moldes que muestran con una escalofriante precisión el último instante en la vida de quienes no pudieron escapar. Algunos manifiestan una expresión de terror, abrazan a sus seres queridos o se cubren las caras, queriendo protegerse de las cenizas.

Otros aferran desesperadamente sus joyas. Y hay quienes no pudieron soportar el terror y se quitaron a sí mismos la vida, como lo evidencian los restos de botellas con veneno junto a donde estaban sus cuerpos.

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