¿A qué huele la lluvia?

«La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares». Así definía Federico García Lorca la lluvia. Este fenómeno atmosférico ha sido y sigue siendo, motivo de inspiración para muchos literatos y artistas, como lo fue para el granadino. Puede que sea su olor el que tanto inspira. Por eso hoy nos preguntamos: ¿a qué huele la lluvia?

¿A qué huele la lluvia?

¿A qué huele la lluvia?

A metálico, a tierra mojada a humedad…Podemos percibir diferentes olores en el ambiente en función de la situación temporal. Es decir, los olores que captamos antes de que la tormenta se desate son distintos a los que sentimos cuando está lloviendo.

El perfume de la tierra

El típico olor que percibimos tras una tormenta es el olor a tierra mojada. Pero ¿por qué sentimos ese olor y no otro? La respuesta está en el suelo que pisamos. La tierra sobre la que andamos está plagada de una bacteria denominada Streptomyces. Cuando llueve este microorganismo emana una sustancia denominada geosmina y es esta sustancia la que emite el olor a tierra mojada.

Como dato curioso, podemos citar que el origen de la palabra geosmina es griego y su traducción literal es aroma de la tierra.

En este sentido, podríamos pensar que algunos animales pueden detectar este aroma. De hecho, algunos estudios se replantean esta cuestión haciendo alusión a los camellos. Y es que algunos de estos mamíferos pueden encontrar agua a más de 80 kilómetros de distancia.

¿Por qué huele la lluvia?

Más reciente es un estudio realizado por el MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Tras cerca de 600 experimentos en 28 superficies diferentes, los científicos de este instituto han concluido que la lluvia desprende aerosoles al chocar contra una superficie.

Este descubrimiento han podido confirmarlo gracias al uso de cámaras de alta velocidad. Cuando una gota de lluvia llega al suelo, esta se aplana poco a poco y, al mismo tiempo, genera burbujas que finalmente estallan en el aire. Es en este momento cuando se desprenden los aerosoles.

Los investigadores observaban cómo cada gota de agua, al chocar contra la superficie tenía una reacción determinada en función del tipo de suelo. De hecho, llegaron a la conclusión de que cuánto más permeable es el suelo más rápido rebotan esas burbujitas.

Asimismo, la velocidad con la que la lluvia golpea la superficie también influye en este proceso. A más velocidad, más cantidad de burbujitas explotan en el aire y como consecuencia se expulsan más cantidad de aerosoles.

Foto | Fotolia.com

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