Afecta Internet al cerebro ¿o no?

El cerebro humano es el centro del sistema nervioso. Es el órgano más complejo del cuerpo y sus funciones son innumerables pero está en continuo aprendizaje. Desde que nacemos, registra cada uno de los estímulos externos para aumentar sus funciones: leer, escribir, andar…

Afecta Internet al cerebro ¿o no?

Afecta Internet al cerebro ¿o no?

En la era de la tecnología también ha tenido que adaptarse pero afecta Internet al celebro ¿o no? ¿Es bueno o malo? Y lo más importante, ¿cuáles con las consecuencias del uso de Internet?

La era de Internet

Muchos estudios científicos avalan la teoría de que Internet afecta al cerebro humano. Desde hace unos años los hábitos de gran parte de la población mundial han cambiado radicalmente por el uso de la Red. Hemos dejado atrás aquella costumbre de consultar información en enciclopedias, leer periódicos, comprar discos o relacionarnos con la gente personalmente. Ahora utilizamos los buscadores para resolver dudas, usamos las redes sociales para informarnos, descargamos música y chateamos.

Además, el uso continuado de cualquier cosa produce en nosotros, en mayor o menor medida, ciertas consecuencias. Pero ¿en qué medida influye Internet en nuestro cerebro?

Cómo afecta Internet al cerebro

En el libro ‘The Shallows’, Nicholas Carr analiza a la sociedad digital y llega a la conclusión de que Internet está alterando profundamente la estructura cerebral de las personas. No solo perjudica la capacidad de reflexión y concentración si no que proporciona un conocimiento falso debido a la lectura básica, el pensamiento rápido y un aprendizaje superficial.

Sin embargo, no todo es malo. Un experimento realizado por el doctor Gary Small y otros científicos demostró que los expertos en el uso de Internet tenían el área del cerebro encargada de la memoria a corto plazo y la toma de decisiones (córtex prefrontal dorsolateral) más desarrollada que los novatos de la red. Tras una semana se uso, los segundos alcanzaron a los primeros, lo que prueba la maleabilidad del cerebro frente a los avances tecnológicos.

Otro experimento lo realizó Paul Miller, un periodista tecnológico que decidió desconectarse completamente de las tecnologías durante un año para comprobar sus efectos. Pese a que en un principio su vida mejoró, luego lo echaba de menos. Determinó que el uso de Internet es un hábito que hemos asimilado y que no tiene que ser bueno ni malo, en el equilibrio está la virtud. Toda su experiencia está disponible en la revista ‘The Verge’.

Se puede concluir que el uso moderado de Internet tiene beneficios para el cerebro, pero un uso abusivo (especialmente en ciertas edades como los adolescentes) perjudica de una forma importante. Aún así, solo el tiempo determinará todos los factores.

Foto | Fotolia.com

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