¿De qué está hecha la música?

La música está formada por complejas combinaciones de sonidos que le dan su timbre, su “color” característico. Es capaz de despertar en el hombre emociones intensas, hasta dejar rastros físicos como poner carne de gallina o hacernos saltar las lágrimas.

La música proporciona sensaciones inigualables

La música proporciona sensaciones inigualables

El término “música” proviene del griego, y significa “el arte de las musas”. Consiste en la organización armoniosa de sonidos y silencios. Está regida por tres principios: la melodía, la armonía y el ritmo. Pero, ¿qué es lo que hace a la música algo tan sublime? ¿Cuáles son las diferencias entre la música y el ruido? En primer lugar, que el ruido es una mezcla desordenada de distintas frecuencias, pero la música, por el contrario, tiene sonidos de cierto tono o frecuencia dominante.

¿Qué es (y qué no es) música?

Sabiendo que la música es armoniosa, que despierta sentimientos en el hombre y que está formada por una combinación de sonidos, aún así pueden entrarnos varias dudas. ¿Es música el melodioso canto de los pájaros? ¿Y una marcha política? ¿Qué decir de la música experimental que trabaja con ruidos provenientes de la calle, y que más que placer produce dolor de oídos? ¿Qué ocurre con el rap, donde se habla más que cantar?
Hay que saber que la música es una creación humana, una rama del arte, y que, como tal, el placer que despierte (o no) es puramente subjetivo. A un amante de la música clásica puede chocarle el más complejo solo de guitarra eléctrica en una banda de Heavy Metal, mientras que a un oriental acostumbrado a la escala pentatónica (de cinco tonos), la música asonante le resultará, como poco, extraña al oído.
Pero por ello hay una definición más abarcativa de lo que entra dentro de la categoría de música: debe ser producto de la creación humana –no como el canto de las aves-, debe utilizar sonidos –los que sean- y debe predominar la función estética (¿ocurre eso con una marcha política?).

Los componentes del sonido

La música no está hecha solamente de sonido, sino también de silencios: es la distribución entre ambos lo que nos hace escuchar una canción. El sonido a su vez es un compuesto por cuatro parámetros: la melodía (la “frase” sonora, producto de una cadena de diferentes tonos identificables individualmente), la armonía (la concordancia entre sonidos simultáneos, que forman acordes), la métrica (la pauta de repetición de intervalos regulares, y a veces irregulares) y el ritmo (el resultado final de todos los elementos anteriores). La manera en la que se usan cada uno de estos parámetros varía de cultura a cultura, y va dando forma a los diferentes estilos musicales.

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