Deliciosos insectos

Quizá comer insectos nos parezca un disparate. Pero se trata de un hábito que ya existía en la antigüedad. Hoy en día, se sigue manteniendo esta costumbre en muchos lugares, en los que los insectos son una parte importante de su alimentación.

Comer insectos nos puede parecer un disparate. Pero el entomólogo Gene R. DeFoliart asegura que el hecho de ingerir insectos comestibles haría necesario proteger a estas especies y su hábitat. Por lo tanto, se conservarían los bosques, se reduciría el uso de pesticidas y como consecuencia, la polución orgánica. Además, hay deliciosos insectos para completar nuestra dieta.

Una costumbre más que antigua

Ya en Levítico 11:20-23 aparecen algunas referencias al uso de insectos como alimentos, ya que en el texto se explica que se permite a los fieles comer las distintas especies de langosta, saltamontes, ácridos y grillos. Otra parte de la Biblia, el Nuevo Testamento habla de la alimentación de San Juan Bautista en el desierto a base de langosta y miel silvestre.

También en Grecia y Roma la entomofagia o consumo de insectos para alimentarse era una costumbre habitual entre las clases más pobres y más ricas de la sociedad. Incluso, una figura tan importante como Aristóteles comía cigarras, que eran su plato preferido, un gusto que compartía con la aristocracia romana. La familia real consumía con gusto larvas del «escarabajo ciervo», después de sumergirlas durante meses en vino y salvado.

En Europa estos hábitos alimentarios no se han mantenido ni generalizado. Sin embargo, en otras zonas, como China, Bali, Laos… están asentados como elementos propios de su cultura culinaria.

Deliciosos insectos: ¿dónde comer saltamontes?

En España no es habitual comer insectos. Sin embargo, en los países del lejano oriente hay una amplia variedad de insectos que sirven como alimento. Los más populares son los e, escarabajos, hormigas, grillos, chicharras o larvas de libélulas o de abeja.

Pero los insectos no se comen crudos: se elaboran según diferentes recetas que consisten en asar o marinar los insectos. También se los puede agregar a otros platos o combinarlos con otros alimentos base, como el arroz.

En Australia, una de las comidas más deliciosas para los aborígenes son las orugas de una polilla gigante.
Antiguamente, el consumo de insectos estuvo muy generalizado en el Nuevo Mundo, extendiéndose a los primeros colonizadores, que se alimentaban casi diariamente con saltamontes, grillos, larvas o polillas.

Este hecho no ha cambiado mucho en México ni en América Central y Sudamérica, lugares en los que sigue existiendo una tradición culinaria que incluye los insectos como una parte muy importante de la dieta. Allí se pueden comer escarabajos, hormigas «culonas» o chinches, o incluso gusanos rojos y blancos. Uno de los platos más populares con los «chapulines» (una especie de saltamontes).

En Ghana, los insectos constituyen una base fundamental de la alimentación. Las termitas aladas son un alimento básico. Los nativos se las comen fritas o asadas. También las muelen para formar una nutritiva harina gracias a la que pueden evitar la desnutrición, ya que tiene un elevado aporte de proteínas, grasa y aceites.

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