Dos corazones

La vida de la joven Hannah Clark, por momentos pareció jugarle una partida de naipes a la muerte, que amenazaba con llevársela inminentemente. Sin embargo, la ciencia, la generosidad de una familia, el valor de un equipo de cirujanos y la tenacidad de la adolescente galesa pudieron más.

Vista del corte transversal de un corazón humano

Vista del corte transversal de un corazón humano

A la pequeña Hannah Clark le fue diagnosticada una forma grave de cardiomiopatía –una enfermedad del músculo cardíaco- desde que era un bebé. Cuando ella contaba con dos años de edad, los cirujanos Magdi Yacoub y Victor Tsang del Great Ormond Hospital de Londres estuvieron a cargo de la operación que salvó su vida: un trasplante cardíaco. Hoy Hannah, de 16 años, puede llevar una vida normal. Conozcamos su historia.

Un corazón nuevo

Hannah recibió el corazón de un niño de cinco años. «Si esta familia no nos hubiera dado el corazón de su hijo fallecido, Hannah no estaría aquí. Estamos muy agradecidos», dijo el padre, Paul Clark, con los ojos humedecidos por la gratitud, en una conferencia de prensa. En efecto, la generosidad de esa familia que, en medio del dolor, consiguió sacar fuerzas para ayudar a otra persona, es un ejemplo a seguir.

El corazón del donante comenzó a suplir las funciones del órgano propio. Sin embargo, los médicos no retiraron del cuerpo de Hannah su propio corazón, a la espera de que en algún momento el órgano se recuperara. De esta manera, la niña viviría diez años con dos corazones.

Otra amenaza

Para tolerar el órgano trasplantado, Hannah tuvo que tomar medicamentos que suprimieran su sistema inmunológico. Pero la así llamada “supresión inmunológica”, al tiempo que le permitía vivir con el corazón ajeno le desató un cáncer. Hannah debió pasar por quimioterapias y estuvo al borde de la muerte más de una vez. En una ocasión, los médicos anunciaron a sus padres que a la pequeña no le quedaban más de diez horas de vida. Sin embargo, Hannah no abandonó la lucha y superó esta enfermedad también.

Un caso único

Al tratar el cáncer, los médicos redujeron los medicamentos y esto terminó por afectar al corazón trasplantado. El cuerpo de Hannah comenzó a rechazarlo. Milagrosamente, al mismo tiempo su propio corazón había ido recuperándose, por lo que los médicos la sometieron a una nueva operación, esta vez para retirar el órgano trasplantado.

Poco a poco, Hannah pudo prescindir de los medicamentos y hoy, tres años después de que se le retirara el órgano trasplantado, puede llevar una vida normal. En la última edición del periódico médico The Lancet se relató este caso, único en el mundo, en el que el órgano original se recuperase por completo.

El caso de Hannah servirá para ayudar a muchos otros niños con cardiomiopatías. A la vez, la adolescente quiere crear conciencia para que cada vez haya más donantes de órganos y otras personas puedan, como ella, tener una segunda oportunidad.

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