El fin de las estrellas y el nacimiento de los agujeros negros

Todo en el universo tiene un ciclo vital. Todos los seres vivos, incluso especies enteras, tienen una cierta cantidad de tiempo antes de fenecer.

Los objetos de la vida cotidiana se rompen, las casas se derrumban, el planeta se erosiona por la acción de los elementos. Las estrellas también nacen, crecen y mueren. Como con cualquier cosa, puede ser una muerte apacible o un final drástico.

Mañana, el cosmos estará nuboso y luego soleado

El espacio no es tan vacío como uno cree. En general hay algunas, normalmente no más de una, partículas flotantes en cada centímetro cúbico. Pero en algunas zonas más densas la cifra supera los varios millones. Estas «nubes» son enormes, su masa fácilmente supera la de nuestro Sol unas cien mil veces, y son el origen de muchas estrellas.

Una nueva estrella comienza… casi

Cuando se dan ciertas circunstancias, las nubes se vuelven inestables y algunas zonas comienzan a colapsar por la gravedad y se deshacen en pedazos. Imagine un resorte, que comprime hasta no poder más y debe soltarlo. Esa energía que mantenía estable al resorte ahora se convierte en una enorme fuerza. Lo mismo le sucede a los fragmentos de la nube, la energía que antes era contenida por la gravedad ahora se convierte en luz y calor.

Estas esferas de gas incandescente se llaman protoestrellas, y si tienen la masa suficiente de hidrógeno entrarán a la próxima fase y se convertirán en estrellas. Las que no, mueren rápidamente.

El final de las estrellas

La siguiente fase es la sequencia principal. Las estrellas funcionan como si fuera un reactor nuclear cósmico. La enorme presión y calor de la protestrella han hecho que dos átomos de hidrógeno se combinen, y esa reacción libera enormes cantidades de energía. Pero el hidrógeno tiene que acabarse algún día. Y comienza el final.

Enanos rojos y el sol

Las estrellas menos masivas, las enanas rojas, vivirán mucho más que las demás. De hecho, probablemente vivirán más que la edad del universo y por lo tanto es muy difícil predecir exactamente que pasará cuando mueran. Pero sí sabemos que pasa con estrellas medianas, como el sol.

El helio formado por la fusión de hidrógeno se acumula en el centro de la estrella porque tiene el doble de densidad. Entonces comprime al hidrógeno que está inmediatamente fuera del núcleo, lo que acelera la fusión y generación de energía. Las consecuencias son: la estrella brilla más y genera aún más helio, acelerando el proceso.

Gigantes rojas

Cuando las estrellas llegan a ese punto, empieza a expandirse como resultado del crecimiento en la fusión. Al expandirse, se enfrían y por ello la luz se vuelve rojiza, y se llaman apropiadamente «Gigantes rojas». Eventualmente llega el momento en que la presión del núcleo fuerza la fusión del helio.

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