El Sincrotrón Doris III y Van Gogh

Esta semana tuvimos noticias del descubrimiento llevado a cabo con rayos X de una pintura de Van Gogh que estaba oculta. Esto se debe a una técnica innovadora utilizada en el sincrotrón Doris III y con la que se consiguió superar las limitaciones de los rayos X tradicionales.

Que Vincent Van Gogh reutilizaba gran parte de sus obras durante su primera etapa creativa no es ninguna novedad, es más, los investigadores de la Universidad de Delf tenían bien en claro está cuestión. Algunos expertos creen que llegó a reutilizar hasta un tercio de su obra.

El ahorrativo Vincent

Luego de realizar una investigación del cuadro “Parche de hierba”, lograron descubrir que debajo de las capas superficiales existían trazos de otro retrato. Pero, con las técnicas tradicionales no conseguían reconstruir con mayor exactitud el cuadro “escondido”, esto los llevó a requerir los servicios del “Instituto de Investigaciones DESY”.

Lo que hace esta nueva técnica es descubrir pinturas sobre las que realizaron otras nuevas pinturas. El equipo de investigación internacional formado por miembros de la Universidad de Tecnología (TU) de Delft (Países Bajos) y la Universidad de Antwerp (Bélgica) ha aplicado por primera vez este método al cuadro que debajo oculta el retrato de una mujer.

Este instituto es un centro de investigaciones alemán que tiene su sede en Hamburgo y cuenta con un acelerador de partículas que permitió realizar “espectroscopias de fluorescencia de rayos X con la ayuda de la radiación sincrotrón “.

Vamos por partes… ¿Qué es esto?

Apelemos a nuestra imaginación y pensemos en un electrón que se va acelerando dentro de los anillos de un sincrotrón. En el momento que cruza un campo magnético, crea la radiación electromagnética que se conoce como radiación sincrotrón.

Esta radiación es la fuente de los rayos X utilizados para dicho análisis. Diferenciándose de los rayos X convencionales, crea un haz de luz mucho más fino e intenso, que se parece a uno laser.

Ahora queda saber hacia donde va dirigido

El objetivo de este rayo es, excitar a los electrones más próximos al núcleo de los átomos, haciendo que salten de su órbita. El espacio abandonado pasará a ser ocupado por otro electrón, haciendo que se produzca un exceso de energía que se va a disipar en forma de fotones (fluorescencia) y que la máquina va a detectar.

Los colores para que puedan ser distinguidos, se estudian por separado. El instrumento de análisis decide si excita a determinados pigmentos, ya que la estructura atómica de cada uno es distinta (unos tenían mercurio, otros plomo).

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