Enseñar y aprender en la Sociedad de la Información

La omnipresencia de las tecnologías de la información y la comunicación en todos los ámbitos sociales, incluida la escuela y la universidad, nos plantea desafíos e interpela a los modelos pedagógicos tradicionales y a las prácticas educativas que aún continuamos desarrollando.

Históricamente la escuela ha cumplido con un “mandato social”, necesario para insertar a las nuevas generaciones en el quehacer social y productivo propio de cada época y para transmitir el conocimiento acumulado por la humanidad en generaciones anteriores. Actualmente nos encontramos en una Sociedad de la Información.

La educación de la modernidad diseñada sobre el libro

La escuela de la modernidad no tuvo mayores dificultades para cumplir esa misión. Los modelos pedagógicos se basaron en procesos de “docilización” y “disciplinamiento” que, acompañados del diseño minucioso de espacios y tiempos formaron al hombre para el trabajo en la fábrica (Foucault, “Vigilar y castigar”).

Tampoco tuvo mayores dificultades para organizar su funcionamiento pedagógico en torno a un objeto tecnológico: el libro. Los modelos de enseñanza – aprendizaje de la modernidad fueron verticales, lineales y secuenciales.

Este modelo de escuela fue el apropiado para un determinado escenario social, un escenario marcado por la estabilidad laboral, la especialización en las funciones, con organizaciones rígidas de tiempo, espacio y tareas.

La educación informativa rompe el añejo discurso social del libro

Pero este escenario cambió drásticamente. La posmodernidad se constituyó en la Sociedad de la Información o la Sociedad del Conocimiento. Desde que se crearon las computadoras en los años sesenta, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, facilitando arduas tareas reproductivas para el hombre y trasformando así de manera radical su entorno y su estilo de vida, generando, al mismo tiempo, una nueva brecha entre quienes acceden masivamente a ella y quienes quedan excluidos del sistema.

Hoy la tecnología digital es parte de nuestras vidas, accedamos o no a ella nos rodea y forma parte de nuestra realidad cotidiana. El mundo entero está comunicado en redes que entrelazan relaciones de diversos orígenes en una división del trabajo mundial cuyas características principales son la competencia, la flexibilización y la velocidad. Es que aquello que requería de grandes esfuerzos y tiempo en el pasado, puede hoy ser realizado en un segundo con un click del mouse.

La Sociedad de la Información: perdimos eficiencia y estima social, en favor del individuo y el ‘digitalismo’

Sin embargo, y a pesar del tiempo ya transcurrido, la escuela parece no poder encontrar formas genuinas y apropiadas que le permitan cumplir con el nuevo “mandato social”.

No es posible continuar enseñando y aprendiendo con modelos educativos propios de la modernidad, cuando el escenario actual ha cambiado en forma radical. La Sociedad de la Información se caracteriza por la omnipresencia de la tecnología, la ruptura de las barreras geográficas (que no impactan solo en los procesos de socialización sino también en el campo laboral, con la deslocalización de procesos y tareas productivas), el consumismo, la interactividad y la multilateralidad y exuberancia de la información (Delarbre, 2001)

Las sociedades engendran individuos acorde a sus realidades y estos grandes cambios se reflejan en las sucesivas generaciones que crecen y se educan en realidades muy distintas. Los niños y jóvenes que transitan escuelas y universidades han nacido y crecido en un escenario marcado por la tecnología, especialmente, por tecnologías de la información y la comunicación. Estamos frente a una “generación digital”, marcada por la hipertextualidad y la interactividad.

A cada época su metodología educativa

Enseñar y aprender no solo es transmitir y adquirir información. Enseñar y aprender en la Sociedad de la Información es tomar el desafío de convertir la información en conocimiento. Y esto no se consigue solamente incorporando ordenadores conectados a Internet en las aulas. Este es solo un primer paso, necesario pero no suficiente.

Enseñar y aprender en la Sociedad de la Información significa “enseñar a aprender” en el contexto de una cultura digital, interactiva e intercomunicada. También significa “aprender a aprender”, incorporando la idea de aprendizaje permanente.

Estas cuestiones implican la incorporación de nuevas estrategias para el acceso y tratamiento de la información, el cambio de roles de docentes y alumnos, el trabajo en equipo y el desarrollo de destrezas para desenvolverse en un contexto de aprendizaje colaborativo.

Si se toman los nuevos objetos tecnológicos con la misma lógica que se utilizó en otras épocas, estamos condenados al fracaso, como educadores y como estudiantes.

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