Estrategias para el uso de Internet en el aula (1ª parte)

Internet ha sido definida como “la mayor biblioteca del mundo”. Pero, sin duda, la exuberancia de información que Internet pone a nuestra disposición puede resultar abrumadora.
Si queremos utilizar este recurso en forma genuina, debemos buscar estrategias que nos permitan “navegar en el mar de la información, sin “naufragar” en el intento. En esta primera entrega, veremos una de las estrategias posibles: las “cacerías” o “cazas del tesoro”.

¿Ha probado alguna vez buscar la palabra “pato” en un buscador, como por ejemplo, Google? La búsqueda en español arroja ¡17.400.000 resultados! Sin ninguna duda, es un número abrumador para cualquiera, sobre todo, si tenemos en cuenta que entre esos resultados encontramos la página oficial de la Federación Argentina de “Pato” (deporte nacional en Argentina), pesca deportiva con el “Pato” García, la página de los fans del cantante “Pato” Silva, las características del “pato” (ánade”), recetas para cocinar “pato”, entre otras cosas.

Si intentamos utilizar a Internet como recurso didáctico, en este caso, para buscar información, debemos encontrar alguna estrategia que nos permita focalizar esta búsqueda de información, dándole sentido y posibilite su posterior transformación en conocimiento.

Una de las estrategias para el uso de Internet en el aula posibles son las “cacerías” o “cazas del tesoro” en Internet.

A la búsqueda del tesoro

Hace un tiempo, en la escuela en la que me desempeño como docente, tuvo lugar una situación que ha quedado plasmada en el anecdotario de la institución. Una profesora de inglés pide a sus alumnos una investigación en Internet sobre William Shakespeare. El día de la entrega, recoge todos los trabajos, les da una rápida mirada, y, asombrada, le devuelve el trabajo a un alumno, diciéndole que no podía corregirlo. “¿Por qué?”, pregunta el alumno. “Porque está escrito en alemán y yo no comprendo ese idioma”.

Es cierto que podríamos pensar en la picardía del alumno que simplemente escribió la palabra clave en un buscador e imprimió lo primero que apareció, sin siquiera leerlo. Pero también es cierto que ese alumno había quedado solo frente a una situación difícil de manejar (reflexionemos sobre el ejemplo de la palabra “pato”)

Una estrategia posible para no dejar solo al alumno frente a la inmensidad de la información en Internet (y también, por qué no, para evitar sus picardías) es construir una “cacería” o “caza del tesoro” sobre información a buscar en Internet.

Una cacería es una estrategia didáctica que promueve procesos de búsqueda de información, orientados a través de preguntas cuyas respuestas constituyen un “tesoro escondido” en un listado de direcciones proporcionadas por el profesor.

Entre sus principales características se destacan:

-Son sencillas de crear y se adaptan a cualquier tipo de contenido.

-Pueden ser utilizadas con estudiantes de cualquier edad, adecuando la cantidad y complejidad de las preguntas a las posibilidades de los mismos.

-Son un excelente instrumento para introducir a los estudiantes en la construcción de procedimientos válidos para la búsqueda de información en Internet.

-El docente tiene un rol activo en la preparación de esta actividad, ya que no es lo mismo decirle a los alumnos “busquen en Internet…” (y atenerse a la consecuencias), que analizar previamente los contenidos de los sitios que se ofrecerán como recursos y preparar una guía de búsqueda que los lleve a focalizar los aspectos del contenido que se pretenden desarrollar.

Pasos en la elaboración de estrategias para el uso de Internet en el aula

1) Pautar claramente el tema: si bien esto es obvio para cualquier tipo de actividad didáctica, se torna especialmente crucial si Internet será la fuente de información a consultar.

2) Realizar una selección previa de los sitios a visitar, evaluando su contenido. Especialmente, si los alumnos son muy jóvenes o tienen poca experiencia en este tipo de actividad. Con estudiantes más grandes o más experimentados, se puede dejar que ellos mismos propongan los sitios de Internet en los que buscarán las respuestas.

3) Formular preguntas que estimulen la reflexión: se debe evitar el uso de preguntas sobre el “qué” de una cuestión (que promueven más el “copiar y pegar”) y formular preguntas sobre el “por qué” o el “cómo”. En estos casos, las respuestas no se encontrarán “servidas” y será el alumno quien deberá construirlas a partir de la lectura comprensiva, la interpretación y la reflexión.

4) Formular la “gran pregunta” o “pregunta final”, que opere a modo de conclusión y síntesis de la investigación realizada.

5) Elegir el formato de presentación a los alumnos: puede ser una presentación multimedia, una página de Internet o simplemente, una hoja impresa. En cualquier caso, es conveniente que el docente realice una introducción al tema que se va a indagar.

La estructura básica de una cacería es: Introducción – Preguntas – Pregunta final – Listado de recursos.

Una variación interesante es pedirles a los alumnos que elaboren sus propias cacerías.

En síntesis:

Una cacería en Internet es una excelente estrategia para promover la adquisición de conocimientos sobre un tema, desarrollando destrezas de búsqueda de información y mejorando las competencias lecto – escritoras.

Para seguir leyendo:

Listado de direcciones de Internet con cacerías construidas

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