Grandes de la ciencia: Albert Einstein

Cuando el 14 de marzo de 1879 nacía en en Ulm (Alemania) un niño llamado Albert Einstein nadie pensaba que podría llegar a ser uno de los mayores científicos de la historia. Era un niño tímido, retraído y lento en el desarrolla intelectual. Pero con el tiempo llegaría a demostrar su potencial real.

Captura de firmas.lasprovincias.es

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Con 26 años, Einstein terminó su doctorado con la presentación de su tesis llamada “Una nueva determinación de las dimensiones moleculares”. Y ese mismo año escribiría cuatro artículos de gran importancia sobre la física de pequeña y gran escala. En ellos explicaba el movimiento browniano, el efecto fotoeléctrico y desarrollaba la idea de la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. También estudió aspectos de los agujeros negros. Pero sin duda, la aportación más importante de Einstein a la ciencia es la Teoría de la relatividad

Teoría de la relatividad

Tras mucho tiempo trabajando en ella, Albert Einstein dio a conocer su Teoría de la relatividad en 1916. Él mismo atribuyó a su lentitud en el desarrollo el hecho de haber sido la persona que descubrió esta teoría. Para él, un adulto normal no se pregunta nada acerca del espacio y el tiempo porque considera que todo lo que podía conocer lo sabía desde la infancia. En cambio, él empezó a hacerse estas cuestiones hasta que fue mayor.

En esta teoría, Einstein decía, simplificándola mucho, que en el Universo el espacio y el tiempo son relativos. Sólo la velocidad de la luz tiene un ritmo constante. Nosotros no podemos alcanzar esta velocidad y, además, cuanto más intentáramos llegar a ella y más deprisa fuéramos, más deformados nos verían los observadores exteriores.

Bertrand Russell lo explica en su libro “El ABC de la relatividad”. En él pone el ejemplo de un tren que mida 100 metros y vaya al 60% de la velocidad de la luz. Para alguien que lo viera desde fuera, ese tren mediría 80 metros y no 100, pero para los pasajeros no pasaría nada raro.

La bomba atómica y el pacifismo

Albert Einstein fue durante toda su vida un fiel defensor del pacifismo. En sus últimos años, incluso llegó a pensar en la idea de un utópico Gobierno Mundial. Con ello todos los países podrían trabajar juntos para conseguir acabar con las guerras y crear un futuro mejor. En esta época también lanzó el Manifiesto Russell-Einstein con el que instaba a todos los científicos a trabajar unidos para hacer desaparecer las armas nucleares. Este documento le llevaría a ganar el Premio Nobel de la Paz en 1955 gracias a que fue clave para la creación de las Conferencias Pugwash. ¿Cómo alguien así pudo influir en la creación de la bomba atómica?

La respuesta es muy sencilla. El científico alemán advirtió al presidente de los EEUU Franklin D. Roosevelt del potencial que podía tener el uranio. En una carta le explicó que una reacción en cadena de este elemento podría permitir crear una bomba de gran potencial. Tras la II Guerra Mundial, Einstein fue nombrado presidente del Comité de Emergencia de Científicos Atómicos. Desde allí luchó por el desarme nuclear, pero sus peticiones nunca fueron atendidas. Y todavía hoy algunos países tienen entre su armamento el arma más potente hasta el momento y creada, paradójicamente, por un pacifista.

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