La energía solar revolucionada por un niño

Algunos de los mayores descubirmientos de la historia se han conseguido con curiosas casualidades o la simple observación. Quién no conoce la historia de Newton y la manzana o a Arquímedes y su Eureka. Ahora, un niño de 13 años podría ser el sigiuente en conseguir un gran hallazgo y revolucionar la energía solar a través de observar las ramas de los árboles.

Captura de inhabitat.com

Captura de inhabitat.com

El joven estadounidense es Aidan Dwyer, y lo ha explicado en un ensayo que ha publicado. Estaba paseando por los bosques de Catskill Mountains, en el Estado de Nueva York, cuando se fijó en que las ramas de los árboles seguían un criterio lógico de orientación. Lo que pasaría desapercibido para el 99% de la población, a él le dio una idea. Investigó y descubrió que que las hojas de las ramas y las ramas de los troncos de muchos árboles siguen la Sucesión de Fibonacci.

Manos a la obra

Al descubrirlo, Aidan decidió pasar a la acción y usar estos datos para mejorar la energía solar. Construyó dos pequeños captadores solares compuestos por las mismas células fotovoltaicas. El primer modelo seguía la forma tradicional plana de los paneles solares. El segundo se asemejaba al patrón que seguían las ramas de los árboles que había observado en el bosque.

Los resultados fueron sorprendentes. El segundo modelo aumentaba la eficiencia del antiguo en un 20% más de energía. Incluso, en algunas épocas del año, inviero por ejemplo, el rendimiento de su prototipo llegó a superlo hasta en un 50%, lo que le ha llevado a ser una celebridad en el mundo de la ciencia. Por ello, el Museo Americano de Historia Natural le ha dado el reconocimiento necesario, y sus padres ya han patentado el invento.

Sucesión de Fibonacci

La Sucesión de Fibonacci es una serie de números descrita en el siglo XVII por Leonardo de Pisa, un matemático italiano. Según la fórmula empleada para hallarlo (Fn = Fn-1 + Fn-2) se puede observar que, en ella, cada número es la suma de los dos anteriores ( 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34…).

Hasta ahora sabíamos que la naturaleza empleaba esta sucesión en algunas de sus “creaciones”. Desde la distribución de las hojas de una lechuga, hasta el número de crías que tienen algunos animales pasadas algunas generaciones, muchas veces se utiliza esta serie en la naturaleza. Pero nunca antes se había visto que las ramas seguían este patrón, y mucho menos, que se pudiera sacar una utilidad a ello.

  1. «Pero nunca antes se había visto que las ramas seguían este patrón, y mucho menos, que se pudiera sacar una utilidad a ello.»

    La frase además de falsa es contradictoria, bien por este chico, prueba de que hay que escuchar y dar voz y oportunidad a los adolescentes, que no están esclerosados como nosotros los mayores y además, suyo es el futuro. Mejor nos iría.

  2. Me temo que se ha demostrado que la ‘revolucion’ de la energia solar no es tal. Me pregunto por que las webs que difunden este tipo de informacion no se cercioran mejor de que las noticias que publican sean ciertas…

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