La aventura de un tal Parker

En el año 1909 un grupo de exploradores ingleses aficionados parte rumbo a Palestina con el propósito de encontrar uno de los más grandes tesoros que esconde la humanidad. Seguían las indicaciones de un estudioso de la Biblia que los había convencido para la aventura. Estuvieron cerca de dos años excavando y buscando entre túneles y pasadizos hasta que huyeron del país perseguidos por una multitud enajenada que ansiaba con lincharlos.

Montagu Brownlow Parker fue el segundo hijo del conde de Morley. Nació en 1878 y a los veinte años ingresó al ejército inglés, donde se desempeño en la guerra sudafricana de los boers. Llegó a ascender al grado de capitán, pero abandonó su carrera militar por una aventura.
En el 1908 conoció a Valter H. Juvelius, un supuesto estudioso de la Biblia, quien le comunicó a Parker que había un tesoro oculto del Templo de Salomón, escondido en Jerusalén, que lo había descubierto a partir de sus estudios del “Libro de Ezequiel”; el tesoro era el “Arca de la Alianza”.
Parker, entusiasmado, se contactó con amigos de su padre que vivían en Inglaterra, en el resto de Europa y también en los Estados Unidos y logró reunir 125.000 dólares, un fondo suficiente para embarcarse en la aventura junto con Juvelius y un grupo de amigos aventureros como él. Partieron en el verano de 1909 en el yate de uno de ellos hacia Palestina. Parker tenía 30 años.

Comienza la aventura

Se presentaron como un grupo de “notables ingleses” que buscaban adquirir terrenos en Jerusalén con el fin de construir escuelas y hospitales para la población palestina en representación del gobierno turco. Las autoridades locales creyeron la historia y los terrenos fueron adquiridos por Parker y sus amigos, que a poco de llegar iniciaron sus tareas de excavación. Poco importó a los mandatarios palestinos que las escuelas o los hospitales no aparecieran en la superficie, o incluso que la superficie misma desapareciera.
Este desinterés de las autoridades locales no le salió gratis al ingles que veía como su dinero se agotaba. Esto y la pronta venida de las lluvias a Jerusalén hizo que Parker se volviera a Inglaterra en noviembre de 1909, con el propósito de encontrar nuevos inversores para su aventura.
Mientras tanto, el Arca no aparecía.

El Arca de la Alianza

Según la tradición, el Arca fue mandada a construir por Moisés siguiendo claras pautas impartidas por Yaveh. Era un baúl de madera revestido en oro por dentro y por fuera, con anillos en sus cuatro costados por donde pasaban vigas de madera también revestidas en oro y que servían para transportarla. La coronaban dos querubines dorados. Dentro, contenía las tablas de la ley que Dios le otorgó a Moisés en el monte Sinaí, la vara floreada de Aarón, hermano de Moisés, y un cuenco que contenía maná, el alimento con que fue alimentado el pueblo judío durante su éxodo hacia la tierra prometida.
El Arca simbolizaba la unión entre Yaveh y el pueblo elegido. Fue guardada en el sancta sanctorum, el lugar más sagrado del Templo de Salomón, construido en el monte Moria, en Jerusalén, cerca del año 960 a.c.
Las últimas referencias del Arca son anteriores a la conquista de Tierra Santa por parte de Nabucodonosor en el año 596 a.c., y es probable que haya desaparecido junto con otros tesoros, durante el saqueo del Templo.

Vuelve Parker

En agosto de 1910 Brownlow Parker llega a Jerusalén con maquinaria nueva para excavar, dinero fresco y un grupo de profesionales londinenses que habían trabajado en las excavaciones del metro de Londres.
Pero el ambiente había cambiado. Las autoridades turcas veían con recelo los trabajos arqueológicos de Parker y comenzaron a poner trabas a su labor, hasta que decidieron darle un plazo para que terminara sus tareas. Para finales del verano de 1911 debía acabar con su excavación.
Esto puso a Parker en una situación difícil. Sus proyectos no podrían ser llevados a cabo en esos tiempos por lo que tuvo que idear un nuevo plan que le ayudara a lograr su objetivo.
Temerario, decidió excavar directamente en el Domo de la Roca, uno de los lugares más sagrados del mundo musulmán. Para esto, contó con la complicidad del gobernador, que cedió a las intenciones del ingles, después que éste desembolsara 25.000 dólares en los bolsillos del mandatario. Así, una noche, Parker y sus amigos, entraron al recinto sagrado disfrazados de árabes y dispuestos a encontrar el Arca de la Alianza.
Una semana estuvieron ahí hasta que un cuidador, desconocedor de los arreglos entre el aventurero y el gobernador, y extrañado por los ruidos que hacían los excavadores al romper la roca, ingresó al recinto y descubrió a los ingleses profanando el templo. Inmediatamente dio la alarma.
Y la ciudad estalló en disturbios.
Por unas horas la Jerusalén se sumió en la anarquía. Los habitantes musulmanes rodearon el templo con la firme intención de ajusticiar a los profanadores. Pero estos lograron huir de la ciudad hasta la costa y de ahí a Inglaterra, dejando tras de sí sus intenciones aventureras, dos cubos de latón, una escalera y una pipa rota, encontradas por unos arqueólogos en el año 1998.

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