La entomofagia prehispánica, una alternativa para el futuro

Cuando los conquistadores españoles llegaron en el siglo XVI a México, quedaron estupefactos por los diferentes usos y costumbres de las hasta entonces inéditas culturas que allí habitaban; uno de los aspectos que más los sorprendieron en ese sentido, fue el hábito de los indígenas de alimentarse a base de insectos, hoy conocido como entomofagia.

A continuación veremos cómo esta particularidad geográfica, bien podría manifestarse como una alternativa de alimentación mundial, de cara a posibles crisis alimentarias globales en el porvenir.

Una dieta singular

Y así, en efecto, hasta hoy día, la práctica de ingerir insectos y arácnidos es muy común en diversas partes del planeta. En México especialmente esta actividad es prácticamente un arte, puesto que desde los tiempos de las grandes culturas mesoamericanas, la entomofagia prehispánica evidenciaba una singular capacidad por parte de estas comunidades humanas, para poder sobrevivir aún en las condiciones más adversas. Por ejemplo, se puede mencionar aquí un auténtico banquete para los aztecas: los ahuahuatles o huevos de mosca, obtenidos en las orillas del lago de Texcoco, y que era común en la plenitud del imperio mexica, verlos ofrecidos en venta en los tianguis -mercados populares- más concurridos de la urbe de Tenochtitlan.

Los gusanos de maguey y los jumiles

Es importante señalar que pese a su repelente aspecto, los insectos consumidos por la población mexicana son altamente nutritivos, puesto que son ricos en vitamina B, calcio, y un elevado nivel de proteínas, lo que los hace considerablemente provechosos para la alimentación humana. De suerte que en México hay registradas más de 230 especies comestibles de insectos, de entre los que sobresale ciertamente, el guiso de gusano de maguey, en donde se cocina el animal frito en aceite de maíz o con mantequilla, acompañándolo de cebolla picada.

Luego cuando ya están bien dorados, se consumen con tortillas- los famosos tacos, asperjados de picosa salsa guacamole. También podría citarse aquí el caso de los Xotlinilli, Jumiles o chinches de monte; insectos hemípteros de poco menos de un centímetro que son consumidos principalmente en las provincias mexicanas de Morelos y de Guerrero. Estos animales acostumbran ser consumidos vivos aún, acompañados de diversos chiles y tortillas de maíz.

Los aztecas se ocupaban de recolectar xotlinilli, para celebrar la fiesta de los muertos. Era célebre su peregrinación con este fin, hasta el venerado cerro del Huixteco, en Taxco. Aun hoy en esta ciudad de Guerrero se sigue celebrando la Feria del Jumil, aunque el hábitat natural de este insecto se halle en mucho riesgo debido a la construcción de unidades habitacionales en las faldas del Huixteco.

La entomofagia prehispánica: una costumbre en peligro de desaparición

En este sentido, la alteración indiscriminada por motivos comerciales o de urbanización en México, de los hábitats particulares de muchos insectos de tipo comestible, ha tornado difícil la obtención de estos animales para la dieta de la gente. Esto es muy lamentable, en tiempos como los nuestros, de crisis, de escases de energéticos y de las carestías consecuentes; porque la entomofagia es una alternativa nutricional que en el mundo entero puede ser continuada de un modo racional y organizado, cultivando e industrializando alimentos baratos y accesibles basados en ciertos insectos, para el provecho y la salud de millones de personas.

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