La radiación: hasta el violeta y más allá

El espectro de la energía va mucho más allá de los colores de la luz visible. Más allá del violeta, con longitudes de onda cada vez más cortas, encontramos radiaciones que pueden ser tan útiles como potencialmente dañinas. Conozcámoslas.

Rayos Ultravioleta

Rayos Ultravioleta

Las ondas electromagnéticas se desplazan a través del espacio como las ondas que se forman en la superficie de un lago al que arrojamos una piedra. En el espacio vacío, las ondas electromagnéticas viajan a una vertiginosa velocidad de 300.000 kilómetros por segundo. A través de la materia, como el agua o el aire, la radiación se desplaza más lentamente dependiendo de la densidad.

La radiación electromagnética existe en un espectro continuo que va desde las longitudes de onda más cortas (los rayos gamma) hasta las muy largas. En determinadas frecuencias encontramos el espectro de luz visible, que va desde el violeta hasta el rojo. Más allá del extremo violeta encontramos las longitudes de onda más cortas del espectro, invisibles para el ojo humano pero que sin embargo el hombre ha aprendido a aprovechar.

Los rayos ultravioleta

A medida que las longitudes de onda se acortan, se van tornando más nocivas, debido a que pueden penetrar más profundamente. Es el caso de los rayos ultravioleta (también conocidos como UV), que son emitidos por fuentes muy calientes como el sol. Buena parte de esta radiación es filtrada por la capa de ozono en la atmósfera. Es uno de los motivos por el cual se ha desaconsejado la exposición solar en las horas cercanas al mediodía: con el empobrecimiento de la capa de ozono, la protección es tan sólo parcial.

Los rayos UV pueden afectar el crecimiento de las plantas y quemar la piel. En efecto, el “bronceado” es una reacción de defensa de nuestra piel, que genera melanina ante el bombardeo de luz solar. También se pueden fabricar artificialmente, como se hace en las lámparas fluorescentes.

Si bien los rayos UV son invisibles para el ojo humano, algunos animales (como las abejas) son capaces de percibirlos. Las flores han evolucionado para aprovechar esta capacidad y tienen marcas sobre sus pétalos que las abejas utilizan como guía para llegar al néctar, favoreciendo de este modo la polinización.

Rayos X y rayos gamma

Ondas aún más cortas que el UV son las de los poderosos rayos X, que el hombre ha aprendido a generar irradiando electrones a un anticátodo en las máquinas de rayos X. En la medicina se los utiliza con mucha frecuencia para mirar adentro del cuerpo: los rayos X traspasan los tejidos suaves, como la piel y la grasa, pero son absorbidos por los músculos y, en mayor medida, por los huesos.

Los rayos gamma son los más poderosos del espectro electromagnético. La mayoría son liberados al romperse los átomos durante una reacción nuclear. Si bien es muy peligrosa la exposición a rayos gamma, se los utiliza de manera controlada para tratar ciertos tipos de cáncer.

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