La teoría amenazada

La era Petabyte, anunciada por los tecnócratas de la información, busca abolir las ciencias llamadas «del hombre» en pos de una sociedad mensurable hasta el más minimo dato: para eso Google e IBM planean construir el ordenador más grande del mundo para estudiar el cerebro humano.

La era Petabyte está anunciada. El petabyte es una medida de información o de capacidad de almacenamiento informático, que representa unos 1000 terabytes. Se venden, para computadoras personales, discos rígidos de un terabyte, que son 1000 gigabytes, a razón de 200 dólares en Estados Unidos. Pero en la era de la información, las unidades que la miden representan algo más que unidades. Cuando hubo que unificar las naciones, en tiempos de la Revolución Francesa, lo primero que se intentó fue unificar las medidas, porque todas las distintas regiones que luego conformaron los países usaban distintos tipos de medida, por ejemplo, de peso. Así, para mejorar los sistemas de comercio y la comunicación dentro de un mismo país unificado, las medidas de distancia, peso, y las monedas debían ser unificadas.

Por eso las medidas, la forma de cuantificar ciertas sustancias o materias tiene una importancia fundamental en la conformación de una sociedad y ahora es una teoría amenazada. En la nuestra, la medida son los bits, y si hablamos de Petabytes hablamos de miles de millones de bits: aquí nos topamos con el meollo de la cuestión. Los servidores de Google procesan un petabyte cada 72 minutos. Google y otras compañías que trabajan con la misma filosofía han asumido que, en una era en la que todo es mensurable, el orden es el desorden.

La dictadura de los datos

Lo que se alega es que, en definitiva, todo depende de la estadística. Es decir, todo puede basarse en las matemáticas. Google funciona así: que una página figure antes que otra en los resultados de búsqueda no depende de los contenidos de esa página, sino en cuántos vínculos hay hacia ella, o cuántas palabras clave vinculadas a la buscada puede encontrar.

Nadie puede negar que vía Google se puede encontrar información acerca de, virtualmente, cualquier cosa. Pero es aquí donde se confunden los términos. La ciencia no es información sino conocimiento, y el conocimiento no depende de los datos sino de las hipótesis que se plantean con esos datos.

La teoría amenazada: los riesgos en juego

El peligro de plantear la muerte de la teoría, como lo hacen los tecnócratas de la información, es que el objetivo es decretar la muerte de las ciencias consideradas «blandas». La psicología, sociología, la lingüística, desde este punto de vista, no sirven, porque se trata solamente de tener una gran capacidad de procesamiento de datos.

Esto podría ser posible para analizar el comportamiento de algunos fenómenos físicos, desde ya, pero jamás puede ser aplicable al comportamiento humano. Tal es, sin embargo, la ambición de Google e IBM, junto con seis universidades norteamericanas, que pretenden construir el ordenador más grande de la historia para poder procesar todos los datos posibles en pos de estudiar cómo funciona el cerebro humano.

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