Los desafíos después de Copenhague

Un caos diplomático, discursos mucho más fuertes que las medidas que los prosiguieron, ambientalistas encarcelados y un acuerdo que nadie duda de calificar como “insuficiente” fueron algunos de los resultados que dejó la Cumbre de Copenhague, que finalizó el pasado 18 de diciembre con un tibio acuerdo de mínimos.

Si bien el gobierno de los Estados Unidos calificó el acuerdo de “significativo”, las autoridades de la Unión Europea y de diferentes países alrededor del mundo sostienen que es insuficiente como medida para luchar contra el cambio climático. Aún cuando se haya dado un paso, es un paso muy pequeño y el camino a recorrer es largo.

Objetivos de Copenhague y el acuerdo final

De acuerdo con los organizadores de la Cumbre, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el objetivo de esta conferencia era «la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, que se aplica a partir de 2012». Esto se debe a que dicho año finaliza el Protocolo de Kyoto y se necesita un tratado que continúe con sus acciones. A largo plazo, el objetivo final es reducir a nivel mundial las emisiones de dióxido de carbono al menos en un 50% para el año 2050 con respecto a las emisiones de 1990. Por supuesto que para conseguir este objetivo, es fundamental un fuerte apoyo económico y objetivos intermedios.

El tibio acuerdo que se consiguió en Copenhague –principalmente debido al choque entre los gobiernos de Estados Unidos y de China, que por cierto son los países más contaminantes del mundo- no implica una obligación legal para los gobiernos ni dictamina en qué grado deben reducirse las emisiones. Por ello, el acuerdo se limita a quedarse en “buenas intenciones”.

Cómo sigue la historia después de Copenhague

Más allá de las promesas de ayuda financiera y tecnológica de los países poderosos para con los más pobres, es necesario un acuerdo que continúe con el Protocolo de Kyoto y que responsabilice firmemente a los países desarrollados a tomar medidas concretas para hacerle frente al cambio climático.

La Unión Europea se comprometió a seguir trabajando y a presionar a los países desarrollados a que adquieran compromisos serios. Para ello, en 2010 será clave la cumbre de la ONU a llevarse a cabo en México.

Queda mucho por hacer tras el fracaso de Copenhague

Queda mucho por hacer tras el fracaso de Copenhague

La responsabilidad recaerá principalmente sobre España y Bélgica, como presidencias de la UE. Su oferta de recortar el 20% las emisiones para el año 2020 podría aumentar hasta el 30% si otros países aumentan compromisos similares.

Dentro de un clima de frustración, algunos todavía apuestan por la esperanza, como el comisario de Medio Ambiente de la Comisión Europea (CE), Stavros Dimas: declaró que «Copenhague no es el final sino el principio» y subrayó que «un resultado es mejor que ningún resultado».

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