Los órganos sexuales y la selección natural de las especies

Los órganos sexuales primarios y secundarios podrían variar, según las últimas investigaciones de biólogos evolucionistas, teniendo un rol primordial en la selección natural de las especies.

En biología, se denominan caracteres sexuales primarios aquellos que están directamente involucrados en el intercambio sexual -los órganos reproductivos- mientras que los secundarios son los que intervienen indirectamente en la copulación, como los elementos de combate -cuernos, garras, etcétera- o los de seducción -como las plumas o el canto.

Los biólogos evolucionistas creen que los cambios en el tamaño y la forma los órganos sexuales puede disgregar la especie, haciendo que ciertos individuos de una misma especie pero de distintas poblaciones sean sexualmente incompatibles. Sería una manera natural de seleccionar aquellas especies que están mejor adaptadas.

Estudio fructífero

Un estudio realizado por Armin Moczek y Harald Parzer, de la Universidad Bloomington del estado de Indiana, Estados Unidos, examinó individuos machos de cuatro poblaciones de distintas zonas geográficas del Onthophagus taurus, una especie de escarabajo cornudo. Estos insectos de diferentes poblaciones muestran una diferencia significativa en el tamaño de sus órganos reproductivos y por lo que los científicos pudieron averiguar, su causa se debe a la selección natural operando en el extremo opuesto del animal: sus cuernos.

En rigor, lo que se observó es lo que pareciera ser un intercambio en los caracteres sexuales primarios y secundarios del insecto. Así, mientras sus cuernos se fueron haciendo más grandes, los órganos copulatorios se fueron achicando, o viceversa. El estudio realizado por los investigadores tenía como propósito establecer cuál es la frecuencia en que se produce este cambio, cuán rápido puede ocurrir en la naturaleza, y si esto puede ir en pos de la evolución hacia nuevas especies.

En animales y humanos, las variaciones en los tamaños de los órganos sexuales suele ser mínima. Sin embargo, en el caso de las cuatro poblaciones de O. taurus analizadas por los biólogos en Estados Unidos, Italia y el este y oeste de Australia, se observaron cambios sustanciales en el tamaño de los cuernos y los genitales, hasta extremos de casi 3,5 veces de diferencia. La misma diferencia se observó en otras especies de Onthophagus taurus, lo que hace suponer que el intercambio entre órganos sexuales primarios y secundarios influye en la forma en que las especies difieren aun después de que la separación de especies haya ocurrido.

Los cambios en los órganos

Según Moczek, la longitud y forma de los cuernos en estas especies puede cambiar por diferentes razones. En especies densamente pobladas, la lucha puede que no sea una estrategia efectiva para los machos. Así, mientras dos machos grandes pelean entre sí por la hembra, uno más chiquito y ágil puede escabullirse y ganar acceso a la hembra para copular. En esos casos, se notan cuernos más cortos y órganos reproductivos más largos, mientras que en las especies con menos población, los machos poseen cuernos más largos, pues deben pelear para ganarse el favor de las hembras, mientras que poseen genitales más pequeños.

La noción de que el tamaño de los genitales está relacionado al origen de las especies no es nueva, pero la forma en que están relacionados ha dejado perplejos a los biólogos evolucionistas. Los individuos de la mayoría de las especies no escogen a sus machos por la forma y tamaño de sus genitales, y en general el tamaño no es importante hasta las etapas más avanzadas del cortejo, si es que lo llega a ser.

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