Lucy la australopithecus, el eslabón perdido

Con el 40% de su esqueleto descubierto, 1,1 metros de altura y de 3,2 a 3,5 millones de años de antigüedad, Lucy la australopithecus es el homínido más antigúo y más completo jamás encontrado, un descubrimiento que ha resultado fundamental para la comprensión de nuestros orígenes y la evolución de la raza humana.

Hace 43 años, en Etiopía fueron descubiertos sus restos por un equipo de paleontógos estadounidenses encabezados por Donald Johanson.

Esa misma noche en la radio comenzó a sonar “Lucy in the Sky with Diamonds” y alguien propuso llamar al esqueleto Lucy, ya que tenían claro que era de una hembra, y así los restos encontrados se convirtieron en una “persona” con identidad.

Lucy y el eslabón perdido

Lucy se ha revelado como el “eslabón perdido” que demuestra la relación entre primates y seres humanos, pues vivió hace 3,2 millones de años en la Tierra.

El caminar es uno de los rasgos que nos hacen exclusivamente humanos, no el tamaño del cerebro, y Lucy muestra la evidencia más antigua de un homínido erguido.

Los Australopithecus afarensis eran una especie de “transición”, el paso necesario entre nuestros primeros ancestros primates y la especie “Homo”, hasta llegar al actual Homo sapiens. Dicha especie se encontraba en periodo de adaptación para poder caminar sobre dos piernas e incluso trepar

Cómo murió Lucy la australopithecus

La muerte de Lucy la australopithecus ha sido uno de los enigmas que la han rodeado desde su descubrimiento, ya que saber qué le mató podía tener una gran relevancia científica.

Hemos dicho que esta homínido podía andar e incluso trepar. Según un estudio de septiembre 2016 publicado por la Universidad de Texas en la prestigiosa Nature Lucy murió por caer de un árbol.

Según los investigadores, los huesos fosilizados tienen diversas marcas de fracturas similares a las causadas en un accidente de tráfico, o por la caída desde gran altura.

Dado que sus extremidades se encontraban en estado de transición, no extraña que ésta especie de eslabón perdido se propusiera trepar, ya que habilidades tenía, utilizando las copas de los árboles como refugio contra los depredadores, y bajando por el día en busca de alimento.

Pero tampoco extraña que se cayeran habitualmente, pues éstas eran limitadas, ya que su pie comenzaba a parecerse más al de un homo erectus que al de un homínido.

También se sabe por sus fracturas que Lucy estaba viva cuando caía e intentó detener la caída mientras se precipitaba, lo que indica que el árbol era alto y descarta un infarto o algo parecido.

Murió relativamente joven, no era una niña pero sus dientes eran ya los definitivos e incluso tenía muelas de juicio.

Gracias a Lucy la australopithecus

Según su descubridor gracias a Lucy las investigaciones sobre nuestros orígenes tomaron un nuevo impulso y perspectiva. Muchas nuevas especies fueron descubiertas, como el Ardipithecus y el A. sediba.

Gracias a todos estos descubrimientos sabemos ahora que el proceso evolucionario que culminó en el homo sapiens no fue lineal. Algunas especies intermedias se extinguieron, como el hombre de Neanderthal.

Las excavaciones en la misma zona donde aparecieron los huesos de Lucy siguen su curso. Aun que encuentren fósiles más antigúos y completos, Lucy siempre tendrá asegurado un lugar primordial en la historia de la evolución humana.

Hoy en día se siguen averiguando cosas gracias a ella, ya que Lucy marcó un antes y un después.

 

 

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