Más sobre desarrollo corporal

El desarrollo corporal de los animales presenta una variedad asombrosa entre las distintas especies. ¿Cómo es en el caso del hombre? ¿Y qué ocurre con las plantas?

El desarrollo del ser humano depende de varios factores

El desarrollo del ser humano depende de varios factores

Con el paso del tiempo, los seres vivos crecemos, nos desarrollamos y, en algunos casos, se producen drásticos cambios en nuestros organismos. Un ejemplo extremo es la metamorfosis de la oruga en mariposa, pero no hace falta que se produzca una transformación tan profunda para observar los efectos del desarrollo corporal. Veamos qué ocurre en el caso de las plantas y en nosotros, los seres humanos, un integrante más del reino animal.

Verde y más verde

Los animales normalmente detienen su crecimiento al alcanzar la madurez, pero muchas plantas continúan creciendo siempre que las condiciones les sean favorables. Esto significa, básicamente, que una planta nunca muere “por vejez”. Existen árboles con miles de años y que aún siguen creciendo. Un ejemplo sorprendente es el del bambú, la planta de crecimiento más veloz, que, en condiciones favorables, puede desarrollarse a un promedio de un metro por día.

Al igual que los animales, las plantas también cambian de aspecto al crecer, pero su forma está muy influenciada por el entorno. Por ejemplo, si se siembran dos ejemplares de una misma especie de árbol, el primero en un lugar azotado por los vientos y el segundo en un lugar resguardado, ambos ejemplares tendrán una apariencia muy distinta. También el nivel de la luz que reciban influye en el crecimiento de las plantas: al haber menos luz se desarrollan tallos más largos y hojas más grandes.

¿Y nosotros?

Una transformación drástica como la de los insectos o los anfibios es inconcebible en los seres humanos. Es cierto que nuestro cuerpo cambia al crecer, pero siempre de forma gradual y limitada. A diferencia de un niño, el humano adulto tiene órganos reproductivos activos y una sola dentadura (pues ha perdido los dientes de leche).

Sin embargo, las principales diferencias entre infantes y adultos se dan más en la proporción corporal que en la conformación básica del cuerpo. De esta manera, mientras que un recién nacido tiene una cabeza grande en proporción a su cuerpo, al año las extremidades ya son más largas, y el bebé puede levantar la cabeza solo y gatear. A los seis años, sólo una quinta parte de la estatura está representada por la cabeza. En la adolescencia, las hormonas del sexo originan un período de crecimiento rápido acompañado por la adquisición de los caracteres sexuales secundarios (el vello facial en los hombres, el crecimiento de las caderas y de los pechos en las mujeres). A los veinte años, el crecimiento corporal ha concluido.

  1. estefany del c chi 29 septiembre 2009, 15:01 pm

    pues solo pasava ak nomas a dejar este copmentario para saver mas sobre nuestros cambios corporales que tenemos nosotros como adolecentes y pues acada quie tiene diferentes cosas para ser el estado de cada uno de nosotros

  2. esta cool

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies