Nace la Ciencia de la Web

Se trata de una nueva disciplina, que aúna diversas áreas del conocimiento científico para estudiar en todos los órdenes la gran revolución que ha significado Internet en los últimos años. La mirada abarca tanto los aspectos informáticos y computacionales como los sociológicos y humanísticos, en un intento por comprender el fenómeno de manera integral.

De acuerdo a diferentes especialistas del World Wide Web Consortium, de la Universidad de Southampton (Inglaterra) y del Instituto Tecnológico de Massachussets, Estados Unidos (MIT), que en conjunto promocionan y estimulan el desarrollo de esta nueva disciplina, la flamante «ciencia de la web» puede proporcionar modos más efectivos para explotar la información, prevenir las ciberamenazas, revolucionar la industria y aumentar la interactividad social mediante la web.

No cabe duda de la impresionante transformación que supone Internet. Quizás en la actualidad no seamos capaces de ver la magnitud del cambio producido, pero muy probablemente dentro de algunos años estaremos en condiciones de analizar en perspectiva tamaña revolución en todos los órdenes de la vida humana.

Cambios

El hecho de hallar en la web un espejo virtual de cada uno de los fenómenos que se registran en el mundo real es de por sí algo paradójico, sorprendente e iniciador de una nueva era. Los cambios producidos por el trabajo a distancia, las redes sociales, el crecimiento de los blogs, las enciclopedias participativas u otras instancias de la web son aún inimaginables hacia el futuro, aunque ya se pueden palpar fuertemente en el presente.

Teniendo en cuenta esto, desde 2006 un grupo de especialistas se ha propuesto analizar desde un punto de vista científico este nuevo panorama. Se trata de una investigación necesariamente multidisciplinar, que implica a las matemáticas, la física y las ciencias computacionales, por un lado, y a la psicología, la sociología, las ciencias políticas e incluso la ecología o el derecho, por otro.

Fenómenos sorprendentes

De esta forma, se han comenzado a analizar algunos fenómenos trascendentes, como por ejemplo las fórmulas matemáticas y los algoritmos empleados por los creadores de Google para explotar la recursividad en la categorización de las páginas web, o las pequeñas innovaciones técnicas que resultan en amplios fenómenos sociales, como es el caso de la blogósfera.

Por ejemplo, se ha podido demostrar científicamente que un link o mención realizada en un blog de gran masividad referente a un blog corriente o de popularidad media, garantiza a éste último una gran cantidad de tráfico. También son destacables los avances en la llamada web semántica, una red de datos que facilitará búsquedas mucho más precisas que las que pueden realizarse con cualquier buscador actual.

En conclusión, la web parece ser un gran cerebro, que gracias a complejas e interminables conexiones de datos e información va construyendo, en forma creciente en el tiempo, una gigantesca red de conocimiento, al igual que lo hacen las neuronas en el cerebro humano. Evidentemente, este complejo mecanismo y sus implicancias sociales no puede quedar ajeno a la mirada de la ciencia contemporánea.

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