Nacer contra todos los obstáculos

En Argentina, se dio a conocer en estos un caso inédito: una pequeña logró sobrevivir a sus hermanas siamesas. La pequeña nació sana y está dada de alta.

Luisiana pudo salvar su vida

Luisiana pudo salvar su vida

Es el primer caso de este tipo que se conoció en el país: un embarazo triple donde dos de las niñas compartían su cabeza –y, por lo tanto, los médicos descartaron cualquier posibilidad de supervivencia- pero la tercera estaba sana. La madre consiguió seguir adelante con su embarazo y la pequeña nació sin secuelas.

En el mundo sólo hubo quince antecedentes similares, la mayoría de los cuales tuvieron un desenlace fatal también para el hermano sano. En este caso, la pericia de los médicos y la voluntad férrea de la madre consiguió que la pequeña Luisana viviera, pese a que todo indicaba lo contrario.

Una hija muy esperada

La madre protagonista de esta hazaña es Alejandra Sánchez, una mujer de 32 años que ya contaba con cinco hijos adolescentes. Sin embargo, hacía dos años, ella y su marido habían comenzado a buscar otro embarazo. La gestación múltiple se produjo en forma natural, pero a las nueve semanas el matrimonio recibió la triste noticia de que uno de los fetos no podría sobrevivir pues padecía de anencefalia: una grave afección en la médula espinal que impide que la bóveda craneana se cierre, “por lo que el cerebro se forma pero se destruye en el parto”, según explicó a los medios locales el médico Adolfo Etchegaray. Aún corriendo grandes riesgos de un parto prematuro, la madre decidió seguir adelante con el embarazo para tratar de salvar al feto sano.

Nacer contra todos los obstáculos y en condiciones delicadas

Las cosas se complicaron aún más para Alejandra y su bebé por nacer. El feto con anencefalia resultó ser siamesa: con dos pares de piernas y de brazos, tenía una sola cabeza y un solo corazón. Además, debido a sus malformaciones, era incapaz de deglutir, por lo que en su placenta el líquido amniótico iba aumentando. Con ello, crecían las posibilidades de que Alejandra tuviera un parto prematuro y su bebé sufriera secuelas.

La vida se abre camino

Para intentar prolongar el tiempo de gestación, los médicos realizaron un amniodrenaje: se extrajo el exceso de líquido amniótico de la bolsa de la siamesa, sin por ello agredirla. Finalmente, Alejandra llegó a la semana 32 de gestación y los médicos le efectuaron una cesárea. Si bien los pronósticos de sobrevivir para el feto enfermo eran nulos, sus padres decidieron ponerle un nombre y bautizarla.

Vanesa murió a los treinta minutos, pero su hermana Luisana, con ayuda de una incubadora y un equipo de médicos especialistas, logró ganar rápidamente peso y no presentó secuelas. Hoy tiene toda su vida por delante.

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