Nuestra reputación amenazada

Nos encontramos en un momento de la historia en que cualquier persona es potencialmente capaz de publicar información a nivel mundial. Muchísimas personas, y especialmente los jóvenes, hacen uso y abuso de las redes sociales compartiendo información personal que muchas veces deberían reservarse por su propio bien. Veamos qué consecuencias negativas puede traer el uso indebido de la información en las redes sociales.

Siempre se dijo que los medios masivos de comunicación cerrarían una brecha en el abismo generacional. La realidad es que la brecha se ha agrandado y la situación se ha invertido. Mientras los más jóvenes documentan su existencia en Internet (donde quedará grabada para siempre), las generaciones mayores que no figuran en la web parecen no tener identidad. Esto lleva a replantearse el concepto de privacidad e incluso, muchas veces, a tener que renunciar a ella para subsistir en el mundo de hoy.

Las redes sociales, por sus formatos y las funciones que ofrecen, estimulan el acceso y los comentarios de terceros que muchas veces ni siquiera son conocidos de la persona que publica la información. Esto es bueno si el fin del que hace la publicación es difundir información acerca de un tema específico como puede ser un servicio brindado por él mismo. Nuestra reputación amenazada: el problema surge cuando los límites dejan de ser claros y estas personas comienzan a hacer públicos aspectos de sus vidas que deberían ser reservados ante los extraños.

De lo cómico a lo trágico
En Scientific American cuentan el divertido caso de un chico que hace algunos años, inspirado en la película Star Wars, se filmó haciendo una extraña danza con instrumento de golf pretendiendo que era una espada de luz. El video fue encontrado por alguien que, con el fin de atormentar al chico, subió el video a un sitio web. Rápidamente se consagró como el favorito de la red social donde fue publicado y todos se reían de la torpeza del chico. El video llegó a ser satirizado por el programa South Park y la vergüenza que sintió el muchacho fue tan grande que dejó el colegio.

Nuestra reputación amenazada: estamos rodeados
No son sólo las redes sociales las que se quedan con nuestra información. Cuando hacemos compras en línea, la compañía de créditos registra cada compra que realizamos. Nuestro servidor de internet sabe todos los sitios que visitamos y el de cable los programas que miramos. En estados Unidos, la Agencia Nacional de Seguridad (NASA) escucha millones de conversaciones telefónicas buscando información sospechosa. Y así podemos seguir sumando registros.

Aunque algunos puedan pensar que esto es beneficioso y que fomenta la honestidad, debe considerarse también que las personas cambian y que tienen derecho a elegir que quieren mostrar ante la sociedad. Si en algún momento de nuestras vidas cometimos un error, seguramente será más difícil repáralo y comenzar una nueva vida si todo el mundo tiene acceso a nuestro pasado.

Conclusión
Cada movimiento que queremos hacer en la red implica brindar información personal. Los formatos de las redes sociales fomentan esta situación y por ende es importante pensar bien antes de brindarles cualquier tipo de información.

La pérdida de privacidad es en definitiva la pérdida la libertad. Terminamos perdiendo el derecho a elegir que queremos mostrarle a la sociedad y por ende que reputación queremos tener. Sin dudas es difícil no dejarse llevar por las estrategias que estos medios utilizan, pero es importante ser consientes de que todo lo que digamos hoy, puede traernos cualquier tipo de consecuencias en el futuro.

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