Perros de raza: San Bernardo

Es tan grande como bonachon. Tiene un aspecto afable y atolondrado. Es manso, divertido, cariñoso. Leal y devoto a sus dueños. Genial amigo de los niños. Guarda la casa. Es el San Bernardo.

Captura de www.sanbernardos.com

Captura de www.sanbernardos.com

Se popularizó con una famosa película americana y con las imágenes del perro que ha de portar el barril de güisqui para calentarnos en la nieve. Pero el San Bernardo, además, es un perro de una belleza alegre y de un carisma inolvidable.

Historia

La existencia de estos perros (documentada) se remonta a finales del siglo XVII, aunque está claro que provienen de mastines que ya existían en épocas romanas. Unos monjes que había fundado un lugar para viajeros y peregrinos (hospicio San Bernardo) en el paso de montaña del Gran Monte St. Bernhard (2.469 metros) comenzaron a criar perros grandes para aquel terreno.

Rápidamente, los San Bernardo pasaron a perros escolta y perros de salvamento para viajeros perdidos en la espesura de la niebla o en el frío de la nive. Los San Bernardo han llenado muchos folios con fabulosas historias (reales y documentadas) sobre salvamentos épicos.

Los soldados de Napoleón que cruzaron pasos de montaña cercanos a ese lugar durante el año 1800 también fueron ayudados por estos cánidos, y tras ello, su fama se extendió por todo el ‘viejo’ continente.

Características

Como decimos, el San Bernardo es un perro bien grande. Su altura de cruz debe oscilar, dependiendo del sexo, entre los 70 y 65 cm. Su peso también varía, pero no debe exceder los 90 kilos ni bajar de los 60, para las hembras más pequeñas.

Tiene un pelaje denso, entre rojo y blanco, o blanco, amarillo y castaño, y pueden ser de pelo liso o de pelo duro y largo. Tiene un lomo duro y ancho, al igual que sus huesos, que su cuello y que su espalda. Sus ojos tornan tristes y benevolentes con la edad, y son de tamaño medio y de un color castaño oscuro. Sus orejas penden redondeadas a la altura de las mejillas.

Los problemas del San Bernardo pueden venir de la displasia de cadera, de fallos cardíacos o de una dilatación gástrica. Es un perro que requiere bastantes cuidados, tanto para el ‘exterior’ (con cepillados diarios y cuidado de los ojos), como del interior, con ejercicio moderado y revisiones continuas de la cadera y de sus funciones digestivas.

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