Plantas de tabaco luchando contra el cáncer

Aunque suene paradójico, se está desarrollando a partir de la planta de tabaco, una vacuna contra un tipo de linfoma muy peligroso: el linfoma de non-Hodgkin. Esta vacuna, que complementaría el tratamiento oncológico clásico (quimioterapia y radiación), tiene como ventaja sobre otras alternativas su rápida y barata preparación.

Lamentablemente los tratamientos oncológicos clásicos son tan agresivos como la enfermedad en sí; por esta razón, sólo es recomendable aplicarlos cuando la enfermedad ya está avanzada. Es necesario entonces, encontrar soluciones complementarias que puedan ser aplicadas cuando el tumor está en su primera fase con el fin de retrasar los tratamientos invasivos lo más posible.

Ronald Levy, oncólogo de la Escuela Universitaria de Medicina de Stanford y coautor del estudio expuesto en Scientific American, explica que la vacuna que se está desarrollando va a ser un complemento a la quimioterapia y la radiación.

¿Cuál es la ventaja de la vacuna sobre otros complementos?

Una gran ventaja de la vacuna es su rápida y barata preparación. Es más fácil pedirle a un paciente con cáncer que espere por algo rápido, a pedirle que espere por procesos complejos y costosos.

Si en los estudios venideros el desempeño de la vacuna experimental es exitoso, esta podría ser administrada inmediatamente, luego de una semana del diagnóstico, como una terapia a corto plazo que mantendría el tumor controlado.

¿Cómo funciona la vacuna?

La vacuna es preparada específicamente para cada paciente. El tipo de tumores que padecen presenta en su superficie un tipo de anticuerpos que genera el cuerpo con el fin de combatir al tumor.

El proceso de elaboración de la vacuna comienza con una muestra de éste anticuerpo. Luego es sintetizado y reinsertado en el paciente. Aparentemente, si se llena el cuerpo con el antígeno, el sistema inmunológico genera las defensas suficientes para controlar al tumor.

Las plantas de tabaco se utiliza como planta de producción del anticuerpo. Primero las plantas de tabaco son infectadas con un virus llamado TMV (Virus mosaico de tabaco) y luego se contrapone dicho virus con el anticuerpo generado por el paciente. Las plantas de tabaco reproducen grandes cantidades de este anticuerpo, el cual es aislado al cabo de una semana e inyectado en el organismo del paciente.

Antecedentes de la vacuna

La vacuna fue inyectada en dieciséis pacientes. El 70% de los pacientes desarrollaron las respuestas inmunitarias buscadas. Algunos efectos secundarios observados fueron hinchazón en la zona del pinchazo y síntomas de gripe sin importancia. Ninguno de estos síntomas se extendió más de una semana.

Debe considerase que aunque tres de los pacientes vacunados no pudieron sobrevivir al cáncer, éstos eran los de edades más avanzadas. En el resto de los pacientes vacunados, la enfermedad no avanzó tras haber sido administrada la vacuna.

Como estos pacientes también son tratados con quimioterapia, el rol de la vacuna en su enfermedad no puede ser determinado por completo. Levy asegura que se sigue trabajando para descubrirlo.

Conclusión

Es recalcable la necesidad de desarrollar tratamientos alternativos que controlen cualquier tipo de tumores, con el fin de minimizar las consecuencias de los tratamientos invasivos, y con la esperanza de estos sean los caminos hacia las curas definitivas.

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