Reflexiones en torno a la ciencia

Hacer ciencia es una cosa y afortunadamente existen muchas personas dedicadas a ello. Sin embargo, para el caso de comprenderla, lamentablemente, pocos lo intentan con el empeño necesario. El problema estriba en que se aspira a visualizar a la ciencia, ya sea desde el interior y entonces queda imposibilitado todo diagnóstico certero- no se puede ser juez y parte- o bien, a partir de su relación con otros discursos de la cultura, lo cual tergiversa el real sentido que pretende comunicar la ciencia por cuenta propia.

Foto de la página web commons.wikimedia.org

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Así, lo que se recomienda es tratar de dar cuenta del fenómeno de la ciencia desde una parcialidad (consciente), perfilada hacia la totalidad de esa estructura. Quienes así han procedido, nos han legado algunas observaciones que comentaremos en lo siguiente.

La ciencia y la verdad

Para el sabio árabe Averroes cuatro aspectos de la realidad humana no pueden ser ocultados durante mucho, uno es la ciencia, otro la estupidez, uno más la riqueza y por último la pobreza. Verdad de contrastes, la que nos expone Averroes. Y sin embargo, al equiparar la certidumbre de vida que la ciencia proporciona al comparándola con otras condiciones de la existencia, no hace sino ponderar la responsabilidad que tiene quien cultiva el conocimiento científico. No solo ha de conocer el mundo, la ciencia, sino que también ha de propiciar todas las condiciones para que la gente pueda experimentar esa plenitud de ser con justicia e igualdad.

Una luz en las tinieblas

El literato español, Juan Benet, escribió alguna vez que, el espacio iluminado por la ciencia se encuentra rodeado de unas tinieblas tan profundas, que ha de considerarse como desmedido el intento de limitar la entera existencia al ámbito del conocimiento. Allende su intención crítica, Benet probablemente reconocería la epicidad que la es inherente a toda tentativa científica por explicar las causas y procesos del mundo. Bien puede considerarse como una breve luz entre tinieblas eternas. Empero, esa luz, si bien no ilumina el misterio insondable del universo, nos hace conscientes de nuestra presencia iluminando y esto es algo tan valioso como todo.

Para quien piense que el conocimiento científico, por la cualidad esclarecedora de sus planteamientos, es algo sencillo de producir, baste recordar el comentario de Thomas Alva Edison, acerca de que el genio es un 1 por ciento de inspiración y 99 por ciento de transpiración. Si afrontar nuestro existir es a veces pesado, conocer las causas de lo que propicia toda existencia, es, por lo menos, una proeza.

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