Rostros mirados a través de la cultura

El rostro es la carta de presentación del ser humano. Es el estímulo visual más importante que poseemos frente al otro, que capta su atención y del que extrae información que va a utilizar para categorizarnos. Según estudios recientes, cómo vemos los rostros depende en gran parte de nuestra formación cultural.

¿Qué son las caras? ¿Son las cartas de presentación de las personas, una ventana que abrimos al mundo, mostrando lo que somos? ¿Cómo recibimos las caras de los demás? ¿Qué factores influyen en la evaluación -conciente o inconciente- que hacemos de las caras ajenas?

Estudios sobre rostros

El procesamiento de caras, entre muchas otras habilidades visuales básicas, es considerado invariable en todos los humanos. Desde 1965, estudios del movimiento de los ojos han revelado una relación triangular sistemática de fijaciones sobre los ojos y la boca, sugiriendo que las caras siguen un patrón determinado biológicamente, y que se trata de una información de carácter universal, es decir, que todo el mundo comprende más o menos de igual forma.

Una investigación reciente publicada en el sitio de divulgación científica PloS One ha monitoreado los movimientos de los ojos de personas de distintas razas, caucásicos occidentales y asiáticos del este, mientras aprendían, reconocían y categorizaban por raza a otras personas caucásicas y asiáticas. Los primeros observadores reprodujeron el patrón triangular para fijación de caras para ambas razas. Los asiáticos, sin embargo, se concentraban más en la región central de las caras.

Cuestión cultural

Contrario a lo que comúnmente se cree, entonces, el reconocimiento de caras no es un proceso puramente físico, común a todos los seres humanos. Interviene de manera fundamental y decisiva la cultura. El problema es que, históricamente se concluía que los humanos examinamos las caras mirándolas con un patrón triangular, entre los ojos y la boca, pero estos estudios estaban enfocados únicamente a la cultura occidental. Posteriores investigaciones, incluida la que nos ocupa, se han encargado de refutar esta teoría, indicando que los asiáticos miran las caras de una forma distinta: se concentran en la zona central, y tiene una visión más holística de los rostros ajenos.

La importancia del rostro

Nuestras caras son el estimulo visual más importante y significativo de los humanos. La habilidad de identificar especificidades del otro a través de su rostro constituye un interés primario para el comportamiento social del ser humano, y es aplicado en forma rutinaria y sin esfuerzo en cada cultura. Los humanos hemos adquirido una capacidad para extraer información de los rostros muy desarrollada, al nivel que la hemos prácticamente naturalizado el procedimiento, por lo que el pensar que no existe una influencia cultural detrás parece acertado. Sin embargo, como lo demuestran estos estudios, en el reconocimiento de las caras se pone en juego un bagaje cultural, que depende de dónde hemos nacido, cómo hemos sido criados y demás factores que hacen a nuestra vida social.

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