¿Sabes lo que comes? (parte II)

Los alimentos que consumimos pasan por un largo proceso hasta llegar a nuestras mesas. El problema es que muchas veces se ven contaminados con sustancias que, a veces, pueden llegar a perjudicar nuestra salud.

Los plaguicidas son una amenaza. Sobre todo en los países en desarrollo, como Argentina, donde cada año se intoxican 25 millones de personas. Las frutas y verduras importadas de fuera de la UE pueden contener plaguicidas que no son aceptados aquí. Pero el problema va más allá.

Carne y piensos animales, lo que comes

Cuando un animal va a ser sacrificado, tres días antes debe de suprimirse el suministro de hormonas y antibióticos, porque si no, su organismo no de capaz de eliminar estos medicamentos, pudiendo sobrepasar así los límites establecidos.

En Estados Unidos los animales engordan a un ritmo sorprendente. ¿El secreto? 500 miligramos de antibióticos por cada 45 kilos de peso, cada 12 horas. Sin embargo, en la Unión Europea los antibióticos solo pueden suministrarse a los animales cuando están enfermos, no por otras razones.

También en Estados Unidos, gran cantidad de reses reciben hormonas de crecimiento, algo que en la UE está totalmente prohibido, ya que estos esteroides pueden ser causantes de daños óseos y hepáticos. Sin embargo, los ganaderos estadounidenses no están de acuerdo con la prohibición de comercializar su carne en Europa, ya que según alegan, no se puede demostrar de forma clara los daños que pueden tener para la salud.

Cerdos, terneros y pollos, lo que comes

El dato no deja de ser alarmante: alrededor del 90% de las dioxinas que están contenidas en nuestro organismo provienen de los alimentos que ingerimos. Sobre todo, de los piensos animales. Para entender hasta qué punto llega la situación, cabe destacar que los excrementos de los cerdos son considerados residuos industriales, debido a la alta concentración de productos químicos que presentan.

Los terneros son acostumbrados a los aromas artificiales y a los aditivos alimentarios, para obtener a partir de ello carne oscura, dura y seca. Con los pollos sucede algo parecido. Cuando salen de los huevos, su peso aproximado es de unos 40 gramos, y siete semanas después pesan dos kilos y medio. Entonces son sacrificados, pero no sin antes administrarles analgésicos, ya que debido a su peso desmesurado, apenas pueden soportar su peso.

El veneno en el organismo

Los tóxicos que están presentes en los alimentos son moléculas que necesitan disolverse para poder moverse por el organismo. Las hidrosolubles pueden disolverse en agua, y las liposolubles en grasa. En este caso, se acumulan en los tejidos grasos, donde pueden permanecer mucho tiempo. Para poner un ejemplo, la carbendacima es un fungicida, perjudicial para nuestro organismo, que impide la división celular. Es posible que provoque daños en los embriones y provocar cáncer. Esta sustancia se ha detectado en algunos alimentos infantiles y en manzanas.

Otras sustancias y fungicidas, como los clorpirifos, el zineb o el mancozeb están presentes en alimentos que consumimos día a día.

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